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Fútbol

Todos contra Maradona

Argentina debuta contra Nigeria en el que será el regreso de Diego Armando Maradona a un Mundial… pero sin las botas. En el banquillo. Su última vez fue en la Copa del Mundo de Estados Unidos y fue el principio del descenso a los infiernos durante una década del que ha sido probablemente el mejor […]


12 de junio de 2010 Sergio Barriocanal - Sportyou

Argentina debuta contra Nigeria en el que será el regreso de Diego Armando Maradona a un Mundial… pero sin las botas. En el banquillo. Su última vez fue en la Copa del Mundo de Estados Unidos y fue el principio del descenso a los infiernos durante una década del que ha sido probablemente el mejor futbolista de la historia –The Times le ha nombrado el mejor jugador de la historia de los mundiales por delante de Pelé– que marcó 8 goles en 21 partidos en cuatro copas del mundo. Pero ahora Maradona, el hombre-futbolista cuya vida ha sido llevada al cine y con más de cien canciones dedicadas a su figura, quiere ser campeón del mundo entrenando, algo que de momento no le está saliendo bien. Le están esperando, principalmente los medios de comunicación argentinos, salivando enseñando el colmillo a la espera del primer tropiezo de la selección. No olvidan la ya legendaria frase: “Con perdón de las damas, que la chupen y la vuelvan a chupar”. Lo de Argentina es un Maradona contra todos, pero el seleccionador ha encontrado una fuerza aliada en sus jugadores, a muerte con él y con su causa.

En Argentina hay una especie de guerra civil de los maradonianos contra los que no le ven capacitado para ser entrenador. Sucede también con Messi. Muchos argentinos creen que Diego debió mantener su condición de ídolo y no bajarse del póster para entrenar. Los números de Maradona como seleccionador (14 victorias y 6 derrotas en 20 partidos), pero sobre todo la agónica clasificación para el Mundial alimentaron el debate sobre su capacidad para dirigir a Argentina. Se le acusa de no tener criterio ni una idea definida corroborado en los 108 jugadores que ha convocado desde que es seleccionador , de cohabitar con Bilardo con el que no se lleva bien, del enfrentamiento que llevó a Riquelme a dejar la selección, de prescindir de futbolistas como Zanetti o Cambiasso y de ser una noria en el carácter y querer llevar vida de futbolista. Uno de los mitos del fútbol argentino, Osvaldo Ardiles se ha posicionado contra Maradona, que fue su compañero de selección: “Nos clasificamos con mucha suerte. Diego cree que es el elegido y que su destino es ganar el Mundial como jugador y ahora como seleccionador, pero como técnico no tiene éxito. Como futbolista fue el mejor, pero como entrenador no creo que lo logre”, apuesta el ex centrocampista del número 1 en la camiseta. La última batalla ha sido con el hijo de Alfio Basile su antecesor en el cargo, que acusó a Diego a través de su twitter de haberle hecho la cama a su padre. Tampoco le faltan defensores como Daniel Passarela que considera que “está mejor que nunca”. Cannigia también está de su lado: “Guardiola tampoco tenía experiencia y lo ganó todo”. Pero sobre todo tiene a los futbolistas. Maradona cuenta con una guardia pretoriana dispuesta a morir por él. Heinze, Samuel, Verón, Mascherano y Palermo son los generales. Argentina es una de las selecciones más jerárquicas que existen. Los veteranos hablan, aconsejan y deciden todo. Los jóvenes obedecen e imitan a sus mayores como sucedió después del partido contra Uruguay cuando Agüero, Messi o Higuaín se unieron a los cánticos ofensivos contra la prensa seguramente sin saber porqué lo hacían.

En Pretoria, Maradona ha convertido la concentración en una jaula acorazada. No quiere ver a nadie. La coraza anti prensa llega también a los seguidores. Desde hace más de una semana hay argentinos acampados a la puerta de la residencia de la selección y aún no han podido ver a ninguno de los futbolistas. Tal es su obsesión por no salir que ni siquiera se entrenaron ni fueron a conocer el estadio donde debutan. Desde dentro cuentan que Maradona lo tiene todo supervisado y está en su salsa. Con barba canosa que esconde la mordedura de su perro en la cara, termina el entrenamiento y se enciende un habano de la remesa de Fidel Castro en el centro del campo. Participa en los rondos y no para de hablar.

Antes de llegar hizo cambiar todos los retretes del complejo, pintar todas las habitaciones de blanco y exigir un menú donde el asado estuviese presente una vez a la semana y no faltasen los helados. En las habitaciones de los jugadores ha dejado escrito un mensaje: “Sueña que puedes… y podrás”. Es de los pocos seleccionadores que permite el sexo en la concentración y para dar ejemplo su novia ya ha estado en el cuartel general de Pretoria. Como amuleto, la foto de su nieto Benjamín, el primogénito del Kun. Antes de empezar se ha visto envuelto en un lío extradeportivo por la presencia de un nutrido grupo de barras bravas, un decena ya han sido deportados, en el avión de la selección. El presidente de la AFA incluye entre los responsables a Bilardo y al propio Diego porque “ya tenían relación con ellos desde el 86”. Maradona se ha desmarcado y asegura que no tiene nada que ver.

Mejores que en México 86

“El equipo está mejor que nosotros en el 86”, ha advertido Maradona. Y lanza un mensaje en retador a los detractores de la selección: “Si hay tipos que se creen más felices que yo, que se jodan. Porque soy el tipo más feliz del mundo, porque los muchachos están entrenando bárbaro y porque siento que vamos a hacer algo muy grande”. Si alguien está convencido de que Argentina puede ser campeón es él y sus chicos. Y gran parte de la afición también. Un encuesta reciente del diario Olé desvela que el 46% de los argentinos creen que van a ser campeones. Durante los quince días que llevan trabajando en Sudáfrica, el seleccionador ha jugado al gato y al ratón con la alineación y el sistema. Hace tiempo que anunció que iba a jugar con cuatro centrales en la defensa: Otamendi, Samuel, De Michelis y Heinze. Por delante estarían Jonás, Mascherano, Verón y Di María; y en la delantera Messi e Higuain. Los medios que siguen a Argentina no se creen el 1-3-4-3 que ha ensayado estos días Maradona. No le ven jugando con Tévez, Messi, Higuaín y con Jonás y Di María como carrileros. Si algo tiene la selección argentina son jugadores de nivel mundial, capaces de ganar partidos. Los focos apuntan a Messi como el futbolista del Mundial, pero sus compañeros reaccionan rápido: “No es el mundial de Messi es el Mundial de Argentina”. Y de Maradona.

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