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28 de noviembre de 2020 28/11/20

Opinión

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Maradona, un espectáculo


  • 27 de noviembre
    de 2020
  • Manolo Oliveros

Maradona, espectáculo apasionante. Es obvio, y por lo tanto no descubro nada, si digo que su juego levantó pasiones a los aficionados al fútbol, pura magia, de Argentina, del Nápoles, del Barça o de cualquier amante de este juego, sea o no aficionado de determinado club.

Enamoraba a cualquier seguidor de diferentes latitudes de este Planeta, y era en sí puro espectáculo dentro y también fuera de un terreno de juego. Dentro, superlativo; fuera, exagerado con una sobreactuación y una aceleración que daba vértigo.

El periodismo, los aficionados más devotos, su séquito familiar y anexos interesados, y las fuerzas del orden siempre han formado un conglomerado que le ha acompañado en vida y ahora en el momento de su adiós, un adiós que no lo es como tal, porque seguirá muy presente en el ambiente.

Nunca ha podido, ni quizá querido, estar solo. En el barrio de Pedralbes (Barcelona) vivía a menudo con un par de decenas de personas, familiares y ‘reajuntaos’, algunos de dudoso comportamiento que amenazaban a la prensa. Todavía recuerdo cómo en el Teatro Talía de Barcelona, Cysterpiller, que ya había “presionado” a algún compañero, me dijo, cuando estaba entrevistando a Maradona, que no le gustaban mis preguntas. No era culpa de Diego, ni lo era cuando tras ganar el segundo Scudetto con el Nápoles tardó 3 horas en salir en volandas del vestuario rodeado de carabineri para atender a los medios en una sala de prensa en obras, en puertas del Mundial 90. Exagerado.

Y, claro, el desmadre vivido estos días en la Casa Rosada, su traslado acelerado, huyendo a toda prisa hacia Bella Vista, y la persecución de motos y coches por la autovía es un reflejo de cómo ha sido su vida: intensa y excesivamente acelerada. A menudo rodeado de fanáticos, periodismo y agentes de seguridad.

Es, ha sido, su vida. La figura más espectacular y que ha levantado más pasiones de la historia del fútbol. Otros, admirados y admirables futbolistas (Di Stéfano, Cruyff, Pelé o Leo Messi) merecen otros calificativos y un análisis distinto, muy diferente cada uno de ellos. Una buena delantera, la mejor.

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