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17 de diciembre de 2018 17/12/18

Opinión

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Manzanistas de poca memoria


  • 11 de enero
    de 2010
  • José Miguélez

El Mallorca perdió en el Bernabéu, luego Manzano lo hizo mal cuando entrenó al Valladolid. No, claro, no tiene nada que ver. Pero más o menos así funciona la lógica con la que la vieja cohorte de aduladores del técnico jienense trata sistemáticamente de negar los borrones de su pasado. Cada vez que exhibe un buen trabajo, sobre todo en un Mallorca que indiscutiblemente domina y hace mejor de lo que es, su ejército mediático concluye que su éxito en la isla desmiente su fracaso en Madrid. Es lo que tiene trabajar para agradar a la prensa y los empleados en vez de para el equipo y la grada: que el Manzanares te chilla aunque vayas cuarto y las cuentas no salen, pero cierta crítica te alaba. Hacerlo de cine en Mallorca no repara los errores de Gregorio en el Atlético, que fueron muchos. Por ejemplo, imponer capitanes y atentar contra los pocos jugadores que sentían y sabían lo que es la rojiblanca. Se cargó el vestuario, vamos, y los nocivos efectos aún se pagan hoy. Pero hacerlo mal en el Calderón, como mucho pone un techo a Manzano, no le condena a fracasar en otros sitios. Y a la vista está. Su trabajo en Mallorca es impecable, pese a lo de ayer.

Tampoco es que el Madrid hiciera demasiado. Se limitó a ganar y a sortear la incomodidad meteorológica. Le ayudó ver puerta casi al primer intento. En una maniobra letal, Higuaín se quitó de encima con un golazo las poderosas presiones que prefieren la titularidad de Benzema. No sufrió el Madrid (aunque no por la ayuda de un Cristiano otra vez gris) para meter presión al Barça, que jugaba después en Tenerife, sin nieve y en manga corta.

Tras un par de sustos iniciales que Alfaro mandó a la basura, el Barça conservó el liderato sin despeinarse. El Tenerife, que le propuso un duelo de ida y vuelta, ya se fue al descanso con una bofetada de tres goles. Lo que tiene temblar o no en el remate. No jugó mejor el Barça, pero sí pegó con más tino. Y vio la versión buena de Bojan por primera vez en el curso, la de los regates letales dentro del área. Si Bojan vuelve, la plantilla es menos corta.

Forlán se delata
El siempre coreado Forlán está ofendido con la prensa por unas gotas de crítica. No le enoja que su jefe dude en público de su profesionalidad. Le hiere la prensa. Tanto, que decidió levantarse por un día del sofá y tirarle un gol a la cara. Delatarse, vamos: sólo cumple si se siente insultado.

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