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20 de septiembre de 2019 20/09/19

Opinión

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Mal comienzo español en el Open


  • 19 de julio
    de 2012
  • Guillermo Salmerón

Esta 141 edición del Open Championship -antes llamado Open Británico- se disputa en uno de los campos míticos de la rotación de nueve recorridos que el Royal & Ancient tiene en la actualidad para la organización y disputa del que es considerado uno de los mejores torneos de golf del mundo.

Royal Lytham albergó el Open en 11 ocasiones con anterioridad –la primera en 1926, con la victoria de Bobby Jones y la última en 2001, cuando ganó otro americano, David Duval– y en sus calles el golf español vivió algunos de sus mejores momentos con los triunfos ya históricos del malogrado Seve Ballesteros en 1979 -la primera que logró en este torneo- y en 1988, la segunda del trío de Jarras de Clarete que levantó a lo largo de su espectacular carrera.

Este año en Royal Lytham & St. Annes compiten siete jugadores españoles que buscan la segunda victoria de los nuestros esta temporada y la primera en un Major desde 1999, año en el que José María Olazábal, actual capitán europeo de la Ryder Cup, logró su segundo Masters de Augusta. Trece años son muchos incluso para un golf español que necesita como el beber una victoria en alguno de los cuatro Majors de la temporada. Desde aquella segunda ‘Chaqueta Verde’ de Augusta han pasado ya 52 Majors sin alegrías españolas y la cosa parece que cada vez está más complicada.

Tras la primera jornada del Open Championship, que este año repartirá un suculento botín de 8,5 millones de dólares, los nuestros no han brillado. Ni siquiera Sergio García que, a priori, parecía el más indicado para capitanear unas naves que apenas han podido surcar con normalidad un día que, ni mucho menos, ha sido malo climatológicamente hablando, cuando las previsiones hablaban, contrariamente a lo que ha sucedido hoy, de frío lluvia, mucho viento y condiciones casi infernales para jugar al golf.

De los siete españoles ninguno ha superado a un campo que no estaba excesivamente complicado. Miguel Ángel Jiménez (+1) y Alejandro Cañizares (+3) eran los primeros en terminar. Después Rafa Cabrera Bello acababa al par del campo, en la mejor actuación de los nuestros. Sergio, que compartió partido estelar con Tiger Woods (-3) y un desafortunado Justin Rose (+4), finalizaba con dos sobre el par mientras que en la jornada de tarde, Álvaro Quirós (+4), Pablo Larrazábal (+3) y Gonzalo Fernández Castaño (+1), tampoco brillaron en exceso.

Este Open Championship, que sigue muy abierto en la clasificación, tiene además un añadido importante y ese es el de ser juez y parte para conformar, casi definitivamente, el equipo europeo que se enfrentará al americano en Chicago a finales del próximo mes de septiembre en una nueva edición de la prestigiosa Ryder Cup. En ella tienen intereses, y muchos, Sergio García -que ahora mismo está en el equipo, pero que necesita mejorar posiciones para afianzarse entre los diez elegidos-, Gonzalo Fernández Castaño y Rafa Cabrera Bello. El madrileño y el canario están muy cerca -son los primeros de la lista fuera del equipo- pero necesitan muy buenas actuaciones y sumar más euros y puntos si quieren estar a las órdenes de Chema en la Ryder Cup y que sea el propio capitán el que pueda elegirlos-tiene dos opciones- en caso de que no se clasifiquen directamente.

En la misma tesitura están el resto de los protagonistas de este equipo europeo que quiere mantener la Copa ganada hace casi dos años en Europa. Jugadores como Luke Donald (Par), Rory McIlroy (-3), Graeme McDowell (-3) o Lee Westwood (+3) parece que tienen la plaza fija en el combinado del Viejo Continente pero un buen papel de cualquiera de los candidatos en este Open le daría directamente el pasaporte para el torneo bienal.

Tras esta primera jornada, todo está por decidir. En el Open no se puede ganar el torneo en la primera vuelta, pero sí que se puede perder. Tras los primeros 18 hoyos de competición, hombres como Tiger Woods (-3) -el favorito en las apuestas y actual número 4 del mundo- ya se ha colocado en buena disposición. “Hoy he jugado muy bien. Sólo he fallado una calle y jugar así, evitando los 205 bunkers que tiene el campo, es importante”. Mejor que él ha terminado el australiano de 31 años Adam Scott (-6), líder del torneo, que aseguraba tras su espectacular comienzo -el mejor en los doce Open Championship que ha disputado hasta el momento donde no había bajado de 68 golpes- que “He jugado muy bien y he tenido un gran comienzo. Así había que jugar con las condiciones tan buenas que hemos tenido y lo he hecho. He aprovechado la oportunidad y ahora lo que tengo que hacer es mantener este nivel de juego durante unos días más para seguir con buenas posiciones de cara al final”. El norteamericano Zach Johnson (-5), ganador la semana pasada en el John Deere Classic de la PGA, el escocés Paul Lawrie (-5), triunfador de este Open en 1999, tercero en el equipo de la Ryder Cup y que esta semana cumple su aparición número 506 en torneos del European Tour y el belga Nicolas Colsaerts (-5), se colocan segundos a un golpe del liderato

En cuanto a las catástrofes de esta primera jornada, que ya las ha habido, habría que destacar la del alemán Martin Kaymer, ex número uno del mundo (+7), Darren Clarke (+6), defensor del título en 2011 o las de los norteamericanos Ben Curtis y David Duval, ganadores del Open en 2003 y 2001, que terminaron con (+6) y (+4), respectivamente.

El viernes, segunda jornada, con el corte en juego y las ilusiones de muchos de los participantes pendientes de un hilo. Un buen día con el putt puede ser oro puro en un torneo que refleja la más pura esencia del golf. La única cita europea del Grand Slam sigue viviendo su magia y puede hacer cumplir a un jugador el sueño de todo golfista: ganar alguna vez la mítica Jarra de Clarete que levantó por primera vez Tom Morris Jr. en 1872, doce años después de que el escocés Willie Park inaugurara el palmarés del torneo en el Prestwick Golf Club.

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