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8 de julio de 2020 8/07/20

Opinión

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Los franceses no saben perder


  • 09 de agosto
    de 2012
  • Paco Navacerrada

Hubo este miércoles pasado un doble enfrentamiento España-Francia en los Juegos Olímpicos de Londres. En el primero, en balonmano, el conjunto galo ganó a nuestra selección por un gol, 22-23, marcado en el último segundo del choque. Fue el destino demasiado cruel con un equipo, el español, que realizó un gran encuentro, en el que fue superior durante muchos minutos a su rival, pero que sólo el esfuerzo realizado y también, por qué no decirlo, la calidad del contrincante, pudieron con él. Francia es la vigente campeona del mundo y olímpica, además de ser una selección que nos tiene tomada la medida y que se ha ganado a pulso la manida expresión calificativa de ‘bestia negra’. La crueldad, además, fue aún mayor porque el partido, de cuartos de final, era la puerta de acceso a la lucha por las medallas, unos metales por los que sí luchará Francia, mientras que nuestra selección se tendrá que conformar con ver las semifinales y la final por la televisión y con el diploma olímpico, recompensa injusta a tenor de lo que se vio en la cancha.

Pero lo peor vino a continuación. Lo peor, no porque se perdieran, que no fue así, sino por los hechos que acontecieron concluyendo el partido. Con las lágrimas en los ojos por los del balonmano y del waterpolo, comenzó su partido de cuartos de final la selección de baloncesto, también ante Francia. Un partido igualado hasta los últimos minutos del mismo. Ventajas cortas para cualquiera de los dos equipos y llegó el momento decisivo del choque. Con menos de un minuto para el final, Turiaf realizó una entrada de fútbol barriobajero a Rudy Fernández, al que levantó un metro del suelo, que los árbitros, en un principio, señalaron como falta normal, hasta que la volvieron a ver en el vídeo para darse cuenta de que era intencionada. Rudy, por cierto, no pudo terminar el partido, lesionado. Después fue Batum, que no contento con hacer una falta ya dura de por sí a Juan Carlos Navarro, golpeó a éste en la espalda y por la espalda. Los árbitros no se atrevieron a descalificar al francés, que continuó jugando como si tal cosa.

Al igual que en el balonmano, pero al revés, en baloncesto somos nosotros los que nos hemos convertido en la ‘bestia negra’ francesa. Pero España no ganó a Francia en baloncesto con la crueldad que ésta ganó a aquélla en balonmano. En basket, la selección ganó porque fue mejor a pesar de que algunos jugadores franceses, aduciendo la falta de deportividad y ‘fair-play’ de España en el partido contra Brasil, justificasen así su actitud. A España no se le concedió el beneficio de la duda y se menospreció a una selección como Brasil que luchó por una victoria que al final consiguió con merecimiento. Ahora, los jugadores franceses verán desde su casa a España jugar contra Rusia por la final de los Juegos Olímpicos. Igual que los nuestros de balonmano. Pero tanto éstos como los de baloncesto pueden estar tranquilos. Los primeros, porque supieron perder con dignidad; los segundos, porque supieron ganar. Y tanto una cosa como la otra es difícil, muy difícil.

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