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7 de julio de 2022 7/07/22

Tour 2011

Los Alpes como razón de ser

Mientras Cavendish y su equipo volaron entre el viento camino de Montepellier, metiendo cuneta al resto del pelotón, con Tony Martín como capitán en jefe y Mark Renshaw como último facilitador para el esprint victorioso del bólido británico y su cuarta victoria, el debate, y más con una jornada de descanso mañana, está en las […]


17 de julio de 2011 Daniel Cana - Sportyou

Mientras Cavendish y su equipo volaron entre el viento camino de Montepellier, metiendo cuneta al resto del pelotón, con Tony Martín como capitán en jefe y Mark Renshaw como último facilitador para el esprint victorioso del bólido británico y su cuarta victoria, el debate, y más con una jornada de descanso mañana, está en las montañas de los Alpes.

Nunca el Izoard, el Galibier y Alpe D’Huez, puertos que aunque sean adjetivados como míticos o legendarios, ni siquiera así reciben verdadera justicia, fueron tan deseados. Es la paradoja del ciclismo. Cuanto peor, mejor. Si más duro, preferible. ¿Que se rozarán temperaturas bajo cero en la cima del Galibier? Sin problema. Todo sea por las tácticas que a veces convierten a los ciclistas y a sus piernas en sujetos pasivos.

Al menos esto es lo que decían ayer, con pocos disimulos, Andy Schleck y Alberto Contador. El aspirante luxemburgués pidiendo más desnivel, convirtiendo Plateau de Beille en poco más que un repecho y destacando, con toda la mala intención posible, a Evans y Basso como principales adversarios. Contador enseguida recogía el guante, para recordarles a los hermanos que «cada día que pasa se aleja su triunfo» y, también, que el beneficiado es, efectivamente, Evans. Mientras, el australiano, disimula, da gracias por estar libre de caídas y de la primera línea mediática a la que la compañia teatral Leopard & Saxo Bank le parecen querer arrastrar.

Cadel Evans es un magnífico corredor. Candidato, desde luego, pero eso no debería suponer que los verdaderos protagonistas de esta historia pretendan quitarse responsabilidad de manera tan descarada. Queremos pasar del bipartidismo a la anarquía, en apenas diez días. Pero basar las opciones de Evans en la crono de Grenoble tampoco supone haber encontrado la piedra filosofal. Salvo en 2007, donde sí derrotó a todos salvo a Leipheimer en la CRI final de Angoulême y se quedó a 23″ de Contador en la general, el resto de actuaciones en situaciones similares (contrarreloj de final de Tour) fueron normales o decepcionantes. En 2008, en Saint Amand-Montrond, pese al inmejorable incentivo de salir a solo un minuto y medio de Carlos Sastre con 53 km por delante, con el maillot amarillo en Paris como premio, quedó atrancado en un excesivo desarrollo de 55 dientes, lejos de Cancellara en la etapa y de Sastre en la general final. En 2009, un irrelevante decimosegundo lugar en Annecy, para terminar en 2010 sin ni siquiera disputar en Pauillac. 

En este Tour 2011 corre un equipo, el Leopard, que es el más potente con diferencia y cuenta con dos líderes de similar calidad y categoría, que además se permiten dejar los egos aparcados en bien de la unidad (literal) familiar. En este Tour 2011 corre también el principal favorito y vencedor en tres ocasiones, las dos últimas recientes y consecutivas, que lleva a seis corredores por delante en la clasificación general pasada la primera ronda montañosa y las dos primeras semanas de carrera, mientras recibe portadas que parecen indicar lo contrario. La realidad y la verdad sí deben intervenir en esta historia, aunque se estropee y no sea tan buena como esperábamos.

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