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27 de marzo de 2020 27/03/20

Opinión

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Lorenzo Sanz, otro protagonista que se me va


  • 22 de marzo
    de 2020
  • Iñaki Cano

Este maldito mundo a veces es más cruel que maravilloso y sobre todo cuando comienzas a subir la cuesta del final de tu historia y que la vas adivinando porque te vas quedando cada día un poco más huérfano de los tuyos. La muerte hace un par de días de mi querido Chema Candela, ‘Candelita’ y el sábado la de Lorenzo Sanz, me han hecho mucho daño. Me han dejado muy triste y muy tocado. Los dos formaban parte de mi vida profesional y personal. Candelita mi compañero, mi amigo. Lorenzo Sanz, un coprotagonista de mi vida que terminó siendo amigo y que pese a su posición de altura, siempre me respetó con cariño.

El final del camino de Lorenzo Sanz, ha sido muy injusto. Siempre iba en ‘comandita’. Directivos, aficionados, periodistas y sobre todo de su familia. Su esposa Mariluz, sus hijas, Diana y Malula y sus chavales, Lorenzo, Paco y Fernando. Siempre juntos, en las penas y en las alegrías. Siempre unidos. La vida es una mierda. La muerte lo es aún más y en éstos tiempos del COVID-19, exageradamente asquerosa.

Me duele su muerte porque conmigo Lorenzo Sanz, siempre fue de frente. En sus inicios, yo no era de sus cercanos pero nunca me alejó. Cuando estaba tres pasos por detrás de Ramón Mendoza, me dijo: “Algún día alcanzaré mi sueño y me entrevistarás con la Copa de Europa en la mano y además como presidente del Madrid”. Le miré y le dije: “Pues si ahora no soy de los tuyos, ese día no me darás ni bola”. El día de ‘La Séptima’ estando en el palco antes de la entrega del trofeo y al querer entrevistarle me recordó: “No, ahora no. Cuando tenga la Copa en la mano hablamos”. Así fue y en el aparcamiento del Amsterdam Arena, Lorenzo Sanz cumplió su palabra y desde entonces la distancia entre los dos fue cercana.

Sanz no tenía nada suyo y por eso siempre estuvo rodeado de sinceros y arrimados que él sabía distinguir pero que los admitía aún sabiendo que mañana le iban a dejar de lado por otro que mandara. Siempre iba con gente pero nunca sin su familia al lado. Esos que hoy no han podido abrazarle ni acompañarle en su triste y solitario final que nadie se merece. Lorenzo Sanz tampoco. Un hombre que devolvió al Madrid al trono europeo ganando dos copas de Europa y cambiando al ejercito del campo con Mijatovic, Roberto Carlos, Suker, Seedorf, Anelka, Pannuci, Iván Helguera, McManaman, Savio, Morientes, Salgado, Casillas y Raúl. Toda la gloria la tuvo, pero se ha ido sin nadie a su lado. La muerte no distingue a nadie a la hora de llevarte y menos ahora.

No hace mucho en una cafetería de la calle Buganvilla, estuvimos recordando viejos tiempos y nos reímos de nuestra popularidad en soledad. Me recordó una ‘encerrona’ que le hice con Jesús Gil en mi casa porque al ganador de dos Copas de Europa, le gané haciéndome fotografías: “Hay que joderse, no se me acerca nadie y a ti no te dejan en paz. Será por aquella portada que sólo recuerdan al autor y no a las estrellas. La vida no tiene casi memoria”. Después de reírnos y de darme un abrazo de oso grande nos despedimos y aunque quedamos para otro día… hoy me hubiera gustado abrazarme a uno de los protagonistas de mi pobre historia que también poco a poco y pérdida a pérdida, se acerca al final de la película de mi vida.

Espero que cuando éste maldito bicho nos dejé vivir de nuevo en paz, el Real Madrid le dé el espacio que se merece a Lorenzo Sanz. Espero que esa familia madridista sepa devolverle el amor que él les dio y que no supieron agradecerle en su momento. Todo va demasiado deprisa y no sabemos apreciar lo que tenemos y lo olvidamos por otra cara bonita. Lorenzo Sanz no se mereció aquél ostracismo de parte del madridismo ni ahora su triste final. Cuando salgamos de esta maldita pesadilla, los que queden en pie están obligados a hacerle el homenaje que se merece especialmente del madridismo porque Lorenzo Sanz, tenía dos familias: primero la suya y la del Real Madrid después.

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