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Motos

Lorenzo levanta el Martillo de Thor

Muchos somos los que pensamos que el año pasaba no estaba en lo que tenía que estar. El rey de la autosuperación, el hombre cuyo día de entrenamiento tenía 28 horas, el conjunto piloto-team que todo lo analizaba hasta encontrar con la manera de marcar veinte vueltas rápidas seguidas sólo se encontraba con problemas el […]


18 de mayo de 2015 Manolo Fernández - Sportyou

jorge lorenzo

Muchos somos los que pensamos que el año pasaba no estaba en lo que tenía que estar. El rey de la autosuperación, el hombre cuyo día de entrenamiento tenía 28 horas, el conjunto piloto-team que todo lo analizaba hasta encontrar con la manera de marcar veinte vueltas rápidas seguidas sólo se encontraba con problemas el año pasado y, salvo excepcionales carreras como la de Silverstone, Jorge Lorenzo parecía estar un paso o dos por detrás de sí mismo. Puede que las excesivas apariciones televisivas y eventos en el extranjero, con sus azafatas y todo, descentraran a Lorenzo lo justo para desviarle de ese punto que separa el 100% de un piloto rápido al 105% de un piloto ganador.

Y tras una pretemporada temible en pleno duelo de tiempos con Marc Márquez, el inicio de la temporada de Lorenzo empezaba a recordar a la irregularidad de 2014, con imponderables como el casco roto de Qatar en pleno carrerón al “bueno, está bien” de Austin y Argentina. Pero ahora, en Europa, Jorge lleva dos victorias de dos carreras y lo más destacable no es que haya ganado dos carreras, es el “cómo”.

En Francia ni el nuevo Valentino Rossi, ese que creemos más fuerte que nunca y que volvió a firmar un carrerón, pudo con él. Lorenzo ha ganado dos carreras consecutivas “a lo Rainey”, escapándose sobre neumáticos fríos para dosificar después una distancia insalvable a cualquier perseguidor posible. Lo que es lo mismo, Lorenzo recupera su estilo y salva todos esos condicionantes, técnicos, psicológicos o motivacionales, quién sabe, que le impedían levantar el martillo y golpear con fuerza para, de repente, ser el mayor rival de Rossi por el Mundial. Algo que Rossi, zorro viejo, puede haber dicho para desestabilizar (aún más) el ambiente en el Repsol Honda (ya hablaremos del tema en los próximos días) o puede que realmente esté viendo el enemigo en casa. Si me preguntan, la respuesta será “sí a todo”. Mientras tanto, Dovizioso sigue a lo suyo, abonado al podio, en espera de una victoria para la marca que ha confiado en él, confianza que (muy injustamente) no encontró ni en Honda ni en Yamaha. Una Yamaha que se va de Francia con la sonrisa de oreja a oreja: gana Lorenzo, Rossi segundo y sus satélites, Bradley Smith y Pol Espargaró, cumplen con lo que se espera de ellos o, en el caso de Smith, incluso un poco más.

En Moto2 este año me recuerda cada vez más al 2010, año en el que debutó la categoría. Aquel año Toni Elías gestionaba con más o menos solvencia su superioridad mientras que el resto de pilotos intentaban un subcampeonato que se llevó el menos irregular de todos. Pues eso está pasando este año. El líder Zarco se conformó con un tercer puesto en casa, que quizá le sepa a poco, pero que suma puntos en la clasificación general mientras que Thom Luthi, un buen piloto que no entra en las apuestas ni presenta regularidad en el podio, ganaba. Lo mejor, ver a Tito Rabat como Jorge Lorenzo, es decir, recuperando su estilo de Terminator y superando los problemas que durante el año le ha llevado muy atrás en la general. Pero ayer era el día de Thomas Luthi, Campeón del Mundo de 125 en 2005, que reclamaba y merecía una victoria y un reconocimiento que pocas veces, ninguna, se le atribuye a los no ganadores desde la mayoría de la prensa, algo que el arriba firmante desea hacer desde estas líneas.

tito rabat

Y si hablamos de recuperaciones, en Moto3 hay que hablar de la repentina ‘rehabilitación’ del talento perdido de Romano Fenati. El proclamado “sucesor de Valentino Rossi” (aunque por su estilo se parece más a Max Biaggi) parece sufrir altibajos motivaciones que le llevan a pelear por entrar en los puntos o simplemente ganar lo que se proponga. Fenati lleva quejándose desde antes de probarla de su moto, una KTM, un aparato que muchos quisieran entre sus piernas y que Romano parecía no saber aprovechar. Justo después de tocar fondo como piloto tras el ridículo espectáculo que dio parándole la moto a Niklas Ajo, justo una semana después de que KTM aportara nuevas piezas que ninguno de sus pilotos han adoptado por no resultar satisfactorias (un fiasco que la marca no querrá airear mucho) viene el niño y arrasa con la misma moto que le impedía llegar al podio. Estados motivacionales, pilotos que se olvidan de lo que cuesta ganar. Por cierto, en Francia tres marcas distintas en el podio: KTM, Honda (con Enea Bastianini) y una Mahindra, la de Pecco Bagnaia, una perla en bruto de piloto que Aspar ha acogido en su seno y que empieza a dar sus frutos y la primera celebración en un box que ha pasado de dominarlo todo a no querer hacer ruido para que no les pregunten por qué antes sí ganaban y ahora no.

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