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20 de julio de 2019 20/07/19

Opinión

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Líder, con “L” de Luis


  • 03 de febrero
    de 2014
  • Ignacio de La Mata

No fue un domingo cualquiera en la vida del Atlético. Antes de que empezara el partido, ya iba camino de ser uno de los más emocionantes de su historia colectiva. Reunido en convocatoria general, el mundo rojiblanco lloró la despedida para siempre de uno los suyos, uno de los grandes, atlético universal, Luis Aragonés. Ya se había ganado la eternidad en vida, conquistando una leyenda que triunfó sobre sus propios límites y sobre cualquier época. Su carisma queda intacto en nuestra memoria como miembro histórico del Atlético y del fútbol patrio, uno de los que contribuyen a que las cosas avancen, de los que honran la profesión. Luis se va siendo padre del fútbol nacional porque antes fue su hijo, un buen hijo que ha hecho de su carrera una leyenda inmortal.
El Atlético es un club en el que casi nada pasa por casualidad. Como si se tratara de un acto de servicio, Luis se tenía que ir en domingo, con el Atleti jugando en el Calderón. No podría haber mejor ceremonia de despedida que un buen partido de fútbol en el estadio que él mismo inauguró. Ayer el Calderón se convirtió en un templo y todo fue una metáfora de otra metáfora, donde el espíritu sobrepasó la realidad. La afición fundió el alma con el corazón, entregada al culto y agradecido a su ídolo, al que le debía todos sus respetos. Fue para vibrar y llorar de emoción. En la tierra, la Real Sociedad quería nivelar la contienda poblando y trabando el medio campo, pero no era su fiesta. El Atleti no sólo se jugaba los tres puntos, se jugaba estar a la altura del cielo. Ayer el liderato no significaba una machada ante el Barcelona y el Real Madrid. Era la continuación de un legado, era contarles a los más pequeños la historia que escribieron nuestros mayores.
Antes del descanso marcó Villa, curiosamente, el único del Atleti que había entrenado con Luis. Aunque la Real quiso entonces aparecer en el homenaje, este Atlético tiene zapatones arriba y el “culo pelao” atrás. Y además, ahora tiene a Diego, el hombre que pidió Simeone. Con su llegada, año y medio más tarde y dos cesiones, el Cholo parece aceptar ya los mayores retos sobre el juego y objetivos del equipo. Una vez ha conseguido que el ganar sea la herramienta de trabajo habitual. En eso, Luis y Simeone son igual de tercos. Sea como sea, lo importante es ganar, ganar, ganar y volver ganar. Y después, liderar. Grande Atleti, eterno Luis. El cielo y la tierra hoy son rojiblancos.

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