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24 de febrero de 2020 24/02/20

Champions League

El Leicester City de las dos caras

Jamie Vardy y Riyad Mahrez. del Leicester City

El equipo entrenado por Ranieri está a dos puntos del descenso en la Premier League, pero tiene pie y medio en los octavos de final de la Champions


22 de noviembre de 2016 David de la Peña - Sportyou

El título de liga levantado por el Leicester City en la temporada 2015/2016 es, sin lugar a la duda, una de las hazañas más importantes en toda la historia del fútbol. Una victoria en una liga repleta de equipos con un potencial económico bestial han situado el milagro de Claudio Ranieri entre las grandes gestas del deporte.

Todos esperaban después del éxito que el equipo fuese desmantelado de arriba a abajo. Kanté, Vardy, Mahrez, Drinkwater, Okazaki. Los rumores sobre las posibles salidas se multiplicaron en el verano de 2016, aunque, finalmente, Claudio Ranieri pudo quedar satisfecho con que únicamente N’Golo Kanté aceptase la oferta del Chelsea.

Además, el equipo invirtió en todas las líneas para reforzar una plantilla que tenía el reto de disputar la Liga de Campeones. Llegaron Slimani y Musa para el ataque, Nampalys Mendy para suplir la baja de Kanté, o Zieler para competir con Schmeichel. A eso se sumó poder mantener a Vardy y Mahrez, por lo que, aunque pensar en otro milagro era una utopía, sí podía esperarse una consagración en la élite.

Vuelta a la dura realidad

Pero el Leicester City es en este momento 14º clasificado, sólo 2 puntos por encima de un descenso que, como es lógico, planea sobre las cabezas de sus aficionados. Es lógico focalizar el bajón de nivel en la salida de N’Golo KantéMendy se lesionó nada más llegar y Amartey y King no están consiguiendo llenar ese vacío- pero lo cierto es que hay más factores que explican el desmoronamiento.

En primer lugar, el brutal nivel que mostraron Morgan y Huth el pasado curso ha caído. Es lógico, puesto que hablamos de dos centrales de nivel medio-bajo que el año pasado rindieron como si fuesen zagueros de élite. En segundo, la facilidad con la que Vardy finalizaba la campaña pasada se ha perdido. Este Leicester es menos decisivo en las áreas, y a eso se suma la pérdida de un Kanté que era absolutamente decisivo en el desarrollo del plan de juego.

Un tercer factor se suma a la nueva realidad del equipo: la Liga de Campeones. La preparación, tanto física, como táctica, como psicológica, ha dado un giro de 180 grados. El equipo el curso pasado podía concentrarse, semana a semana, en su próximo objetivo. El once era inamovible a no ser que hubiese alguna baja puntual. Esa dinámica ha cambiado, y jugadores poco acostumbrados a cambiar el chip entre distintas competiciones se han visto obligados a hacerlo de la noche a la mañana.

La cara europea

Es muy probable que la motivación también juegue un papel importante a la hora de explicar los resultados del Leicester en la presente temporada. Después del hito de la Premier, el equipo ha encontrado su nueva hazaña en la Copa de Europa, y por ahí también puede entenderse que los resultados en la competencia internacional estén siendo muy positivos.

Aunque también es cierto que el nuevo modelo de cabezas de serie ha jugado un papel decisivo. El Leicester, como campeón inglés, entró en el bombo 1 del sorteo, y quedó encuadrado con un grupo en el que estaban Copenhague, Oporto y Brujas. Los de Ranieri suman 10 puntos de 12, y están cerca de llegar a los octavos de final de la competición. Desde luego, su realidad hace que parezca impensable un nuevo milagro, pero después de lo del año pasado, cualquiera niega categóricamente la posibilidad. Ranieri y sus chicos se merecen el beneficio de la duda.

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