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8 de julio de 2020 8/07/20

Opinión

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Las coces del Cavallino a Gené


  • 11 de agosto
    de 2009
  • David Sánchez de Castro

Segunda vez que Ferrari ningunea a Marc Gené. No es por patriotismo, ni por simpatía hacia el piloto catalán, ni por animadversión hacia Badoer, sino simplemente me agarro a los hechos. Cuando Felipe Massa tuvo el accidente en Hungría, el primer nombre que me vino a la cabeza fue el suyo. El ‘statu quo’ que mantenía el de Sabadell (o al menos eso creía), con experiencia y en plena forma para la competición le convertían en una de las opciones más evidentes para sustituir al brasileño hasta que se recuperase para, al menos, lograr algunos puntos para el campeonato del mundo de constructores. Sin embargo, eligieron a Michael Schumacher. Lógico, defendible, apoyable e ilusionante, como ya expliqué en este mismo foro.

Ahora el ‘kaiser’ se ve obligado a renunciar porque los años no pasan en balde y no se ha podido recuperar del accidente de moto que sufrió en Cartagena en febrero (¿quién te mandaría, Schumi?). El cuello del heptacampeón, la parte más frágil de un piloto de Fórmula 1 y una de las que más trabajan, nos impedirá volver a ver en pista al que, según los números, es el mejor de la historia. Nueva oportunidad para Marc Gené, ilusamente me imaginé. Y nuevamente pasan de él y ¡colocan a Luca Badoer! ¿Qué más tiene que demostrar Gené para merecer un sitio en Ferrari? O peor aún, ¿qué ha demostrado Badoer, más allá de una paciencia infinita y de una encomiable labor como probador, para merecer un coche por el que algunos venderían su alma al diablo?

Pongamos en una balanza los méritos puramente deportivos de uno y de otro. Por un lado, Marc Gené cuenta en su haber con cinco puntos en su participación en la Fórmula 1, uno conseguido en 1999 con Minardi (por aquel entonces un sexto puesto sólo valía un punto), que le valió para ser nombrado ‘rookie del año’, y los otros cuatro en su etapa en Williams, cuando sustituyó a Ralf Schumacher (qué ironía…) en el Gran Premio de Italia de 2003. Su dedicación a los prototipos de las 24 Horas de Le Mans le han sido mucho más fructíferas: en 2008 logró el segundo puesto (fue liderando buena parte de la prueba) y en 2009 se alzó con la victoria, formando equipo con Alex Wurz y David Brabham.

En el otro plato pongamos a Luca Badoer. El italiano participó en los años 1993, 1995, 1996 y 1999, coincidiendo este último año con el propio Gené en Minardi. En esas cuatro temporadas no puntuó nunca, y su mejor resultado fue un octavo puesto. Desde entonces, no ha vuelto a subirse a un Fórmula 1 para realizar una carrera.

Ante estos datos, y parafraseando a cierto ex entrenador de cierto equipo de fútbol de Madrid: “No hace falta decir nada más”…

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