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30 de Marzo de 2017 30/03/17

LaLiga Santander

La crisis del Barça en cinco capítulos

El batacazo ante el París Saint Germain refleja el cambio de estilo y los problemas en los que se encuentra sumido el equipo de Luis Enrique


16 de Febrero de 2017 Marc Fuster - Sportyou

El Barça de Luis Enrique vivió su peor noche ante el París Saint Germain. Había tenido alguna mala, como después de caer en Anoeta en su primer año y dejar a Leo Messi en el banquillo; o como el 4-0 del Athletic Club en la ida de la Supercopa de España. Todas ellas, sin embargo, no dejaron la sensación de hundimiento que quedó tras la machada de Unai Emery en el Parque de los Príncipes. El equipo azulgrana ha entrado en una crisis deportiva de incalculables dimensiones que resume en los siguientes apartados.

1. Pérdida de estilo y de identidad

El PSG solo evidenció lo que antes Atlético de Madrid, Betis, Real SociedadAthletic Club ya habían hecho. Este Barça no se siente cómodo cuando los rivales van a buscarle arriba y tiene muchas dificultades para superar esa presión alta. Pese a al buen criterio de dos de sus centrales habituales –Gerard Piqué y Samuel Umtiti-, este equipo juega con las líneas mucho más separadas que antes y ello dificulta la combinación con la sala de máquinas.

2. Dudas en el mediocampo

Los años pasan para todos y el adiós de Xavi Hernández, sumado a la edad de Andrés Iniesta y al bajo estado de forma de Sergio Busquets hacen de ello una barrera imposible de superar. Ante el tiempo no se puede pelear y el equipo se ha reforzado con jugadores de perfil muy distinto de aquel que maravilló al mundo con Pep Guardiola. A todo ello debe de sumarse que Iniesta ha sufrido ya tres lesiones musculares en lo que va de temporada y no ha jugado ni la mitad del total de minutos disputados hasta el momento -20 partidos 6 de ellos completos-. El cóctel es tan explosivo que ante el PSG, entre Verratti, Matuidi y Rabiot se comieron a una medular que hace cinco años era imbatible.

3. Sin respuesta de los fichajes

Tan solo Samuel Umtiti y Jasper Cillessen han justificado sus fichajes. El primero, afianzado en el once de gala tal y como se demostró en París, se le antoja un futuro exitoso vestido de azulgrana. En cuanto al segundo, ha rendido  en la Copa del Rey y puede ser decisivo cuando su equipo le necesita. Más allá de ellos, los 122,75 millones de euros más 26 en variables que el Barça se gastó este verano pesan demasiado. El gran señalado por una parte de la afición es André Gomes, titular por delante de Rakitic para Luis Enrique, pero que sigue sin aportarle velocidad y primer toque al equipo. A él hay que sumarle la poca participación que ha tenido Paco Alcácer desde su llegada -811 minutos con tan solo dos goles anotados-; las dudas de Lucas Digne en el lateral izquierdo o la irregularidad de Denis Suárez, el único ‘rookie’ con ADN Barça.

4. Equipo fiado a la inspiración de la MSN

Luis Enrique aseguraba tras el encuentro ante el Atlético de Madrid que la prensa no debía de quedarse con los árboles -los partidos en los que se había sido inferior-, sino con el bosque. El bosque era para él todos los buenos resultados cosechados hasta el momento pero ante el PSG se hizo evidente que ese bosque frondoso, era así gracias al tridente. Este Barça fía sus partidos a la inspiración de Messi, Suárez y Neymar. El primero, gracias a su versión más madura y ‘todocampista’, ha salvado al equipo en numerosas ocasiones pero cuando alguno de ellos no acierta, los azulgrana sufren. Ante el PSG no estuvo bien ninguno de ellos -casi 50 pérdidas entre los tres-, y ello supuso tan solo un disparo que salvó Kevin Trapp en la primera parte. Nada más en el apartado ofensivo en 90 minutos, algo inédito para una delantera que suma más de 300 goles en dos temporadas y media.

5. Una generación con desgaste

Seguramente, la más importante. Este equipo ya no juega como lo hacía antes. Los jugadores han ido envejeciendo y será imposible volver a juntar a hombres como Xavi, Puyol o Valdés. El equipo que maravilló al mundo por su juego preciosista ahora define sus partidos gracias a la versatilidad del tridente. Correr sin el balón se ha convertido en una máxima habitual de este Barça que, poco acostumbrado a ello, ha visto como iba perdiendo su identidad.

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