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6 de septiembre de 2020 6/09/20

Opinión

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Las cenizas de Messi… ¿y de Bartomeu?


  • 06 de septiembre
    de 2020
  • Iñaki Cano

Lionel Messi se queda en el FC Barcelona porque no le queda más remedio. Se queda porque no hay dinero suficiente en el mundo para que se marche. Leo apaga el incendio que él ha provocado porque en un juicio contra el Barça, perdería hasta los calzoncillos pero, donde hubo fuego quedan cenizas. Messi, al que todos los barcelonistas le veían de por vida en el Barça, ha querido irse y sigue queriendo marcharse y así se lo dijo a Rubén Uría. También señaló a Bartomeu como el gran culpable de su pataleta de niño mimado. En esa entrevista, la más esperada desde el 25 de agosto del 2020, día mundial del burofax, prendió una mecha que ni el mejor cuerpo de bomberos del mundo apagará y si lo consiguen, eternamente aparecerán entre los escombros, las cenizas de Leo Messi.

El capitán del FC Barcelona que desde el 2-8 estaba ‘escondido’. Apareció, dio la cara, explicó sus razones y ‘roció’ de gasolina los alrededores del Camp Nou y dejó un bidón extra en el despacho del presidente y del entrenador del FC Barcelona. Messi de momento, se ha guardado el mechero y las cerillas pero en cualquier momento puede convertir al club de sus amores en las cenizas de Leo Messi.

En esas cenizas estarán los restos del presidente del FC Barcelona que para la historia, no dejó irse a Leo Messi. Josep María Bartomeu podrá pasear por Barcelona sin ser señalado como el que perdió al mejor jugador de la historia del Barça aunque cuando pase, todos le señalarán como el que engañó al ‘10’ y a los aficionados culés. Bartomeu, al parecer, le mintió a Leo Messi. Se hizo el sordo cuando el argentino le pidió un proyecto ganador. Bartomeu se pasó por el forro la promesa de libertad. Bartomeu toreó al ídolo y a sus adoradores. ¿Mintió? Todo apunta a que sí y por eso sus pavesas presidenciales están entre las cenizas de Messi.

Nada será ya igual que antes del 25 de agosto del 2020, día internacional del burofax. Antes de Messi el Barça era un gran club sin un gran reconocimiento internacional. Las dos décadas de Leo, el fútbol se ha mirado en el espejo del argentino para jugar o al menos intentarlo, como lo hacia el FC Barcelona de Messi. El 1 de enero del 2021, tras la deflagración ‘messiánica’, el Camp Nou recordará aquellos años en los que aparecía un ‘D10S’ que iluminaba el estadio y que aunque no ganasen la Champions League, a los ‘culés’ siempre les quedaba la medio mentira de que ellos iban al Camp Nou a disfrutar del fútbol de Lionel Messi y que el resultado les daba igual. La fe mueve montañas y ellos se lo creían.

Las cenizas de Messi como decía la canción de Los Platters ‘El humo ciega tus ojos’, no les dejarán ver la realidad de un ídolo y capitán que prendió la mecha de los barriles con la pólvora acumulada en la bodega de la nave azulgrana y de la que quiso saltar de la peor manera pero que al final se acobardó al no tener un salvavidas que le rescatara del naufragio y le comprara otro barco lejos del mar de su amor eterno. Ahora nos podrán contar mil historias, pero la única verdad es que Josep María Bartomeu y Leo Messi, los dos, pensaron sólo en ellos y nunca en el FC Barcelona. El presidente no dimite porque económicamente se arruinaría y el ídolo no se va por que le faltan unos cientos de millones para amar eternamente a otro club. Los dos terminarán hundiéndose en las cenizas de Messi y de Bartomeu.

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