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27 de mayo de 2018 27/05/18

Opinión

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La Vuelta más rápida


  • 29 de agosto
    de 2009
  • Daniel Cana

Por su inicio en el circuito de Assen (Holanda), catedral del motoclismo profesional, por su final de etapa en el circuito F1 de Valencia, y por la calidad de sus participantes, nos encontramos, casi de improviso y de repente dentro del laberinto de actualidad futbolística, con una muy atractiva Vuelta Ciclista a España 2009.

Por mucho que sigan existiendo los tramposos y los estúpidos como Danilo Di Luca o Astarloza (estaré encantado de rectificar si demuestras tu inocencia, Míkel), me atrevo a escribir que el ciclismo disfruta de relativa buena salud. Sin casos de dopaje en el pasado Tour, con la polémica Armstrong vs Contador en primera línea informativa, parece que se recupera cuota. Cierto (pero lógico al mismo tiempo dado su calendario) que no estará el mencionado Alberto, y cierto que es triste la escasez de equipos españoles, pero esta edición de la Vuelta promete.

Sin los tres primeros clasificados del año pasado (Contador, Leipheimer y Sastre), el abanico, nunca mejor dicho, de aspirantes, es amplio. Eso sí. Algunos de ellos rodarán por las carreteras holandesas y españolas pensando en el objetivo del Mundial de fondo en carretera, en Suiza a finales de septiembre.

De los obligados a luchar por la victoria, Alejandro Valverde (sin Tour por los recuerdos de la Operación Puerto, está obligado a reivindicarse), Samuel Sánchez (objetivo principal de su temporada, además de adecentar el difuso nombre de su equipo tras varios casos de dopaje recientes) y Cadel Evans (cuyo mal rendimiento en el Tour le condiciona a dar la cara). Un escalón por debajo, Iban Basso, quien debe demostrar que es casi igual de bueno sin EPO que con ella (quinto en el pasado Giro), Christian Vandevelde, a quien si el Tour le queda un poco grande, quizá la Vuelta no, y Robert Gesink, el joven holandés que aparecerá más fresco que muchos rivales por su temprano abandono en Francia el pasado julio.

Después, nos encontramos con corredores de mucha calidad pero que difícilmente irán más alla de cazar una victoria de etapa, como Ballan, Cancellara, Cunego, Kirchen o Gilbert. Y por último, gente que directamente viene a rodarse y a mantener forma, como los hermanos Schleck. En el final, hacemos un aparte, cómo no, para el equipo Astana. La baja de Andreas Klöden por lesión ha supuesto la entrada del indeseable Vinokourov, recién terminada su sanción por dopaje. El kazajo dio la puntilla a la desintegración de la estructura deportiva formada por Johan Bruyneel y casi se ha autoseleccionado para el equipo. Difícil será que el oficial jefe de filas, Haimar Zubeldia, por sus compañeros y por su recién adquirida condición de gregario (otros como Rubiera o Heras nunca pudieron dar el paso de vuelta) pueda ofrecer un rendimiento acorde, aunque sería una gran noticia, desde luego. Quizá Horner, descartado en el Tour, sea la tercera vía y mejor para el equipo.

En los sprints, la ausencia de Cavendish liberará espacio para los mortales. Freire, con ganas de adquirir victorias y forma para el Mundial. Boonen, demostrando que aún es un corredor de primer nivel, y Farrar, la joven sensación estadounidense, deben darnos espectáculo los días en que la montaña lo permita. Porque hasta cinco llegadas en alto tendrá la carrera. No son las más mediáticas (Covadonga, Angliru, ningún escarceo por los Pirineos franceses), pero Aitana, Catí, Velefique, Sierra Nevada, La Pandera e incluso Navacerrada dejarán sin excusas a los que se quejen de falta de terreno.

Esas montañas obviamente no tienen los porcentajes del Galibier o Alpe D’Huez, pero la época del año en la que se corre la Vuelta compensa esa diferencia, y una carrera de tres semanas casi en octubre se hace muy muy larga para los corredores. Además, en esta edición la Vuelta parece más jugosa para corredores y equipos extranjeros, por lo que seguramente no será la vieja y tópica guerra entre tres o cuatro españoles.

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