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19 de julio de 2019 19/07/19

Opinión

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La vida es cambio


  • 20 de noviembre
    de 2012
  • Iñaki Cano Martínez

El conflicto y el atasco no venían por el sistema. Surgían de la persona. Cuando el jugador pierde la fe en su entrenador, lo peor puede aparecer instantáneamente. No querer jugar por alguien. Se marcha ese “generador de problemas” y la sonrisa vuelve al vestuario. El récord sin él es de 4-1. Y las sensaciones son extremas. Lo que antes era llanto ahora es alegría. La noche y el día. Esto no implica que vayan a ganar el anillo pero es sintomático que en sólo una semana la trama se haya transformado.

Hay dos equipos que muestran las mismas virtudes. Viven en un estado de inercia positiva y con la certeza de saber los mecanismos de todas las piezas del engranaje. Ante un problema, encuentran la solución de manera automática porque han asimilado la fórmula de su sistema. Los Grizzlies y, sobre todo, Marc Gasol están mostrando todo su arsenal y capacidades. No llevamos ni un mes pero este equipo juega de memoria y quiere dar el paso decisivo para dejar de ser “esa sorpresa”. Una realidad para ellos y para esos Clippers que avasallan desde su supremacía física. También táctica con un Chris Paul imperial y unos secundarios comprometidos con esa causa. Los Clippers tienen hambre y conocimiento; empiezan a pisar ese terreno que te transforma en un adulto completo. Ambos equipos son interesantes y sumamente cuajados para pensar en ellos como algo más.

Unos que no cambian porque siguen la misma línea ideal son los Spurs. Asumidas sus virtudes, defectos y reacciones, Popovich vuelve a repetir la fórmula para intentar ganar con este grupo. Los Thunder les arrasaron en la final del oeste cuando muchos les dábamos como candidatos al anillo. Los tejanos siempre toman nota de sus derrotas para aprender de ellas. A fin de cuentas, aunque se mantengan inamovibles, la inteligencia y el ansia de triunfos absolutos también les lleva a cambiar.

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