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25 de mayo de 2019 25/05/19

Opinión

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La rendición de Gareth Bale


  • 26 de abril
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Al inicio de la temporada vigente, escribí sobre la ausencia ya definitiva de Cristiano Ronaldo y sobre el paso adelante que debería dar Gareth Bale, en su nuevo papel de líder del Real Madrid. Que Ronaldo ya no estuviera en el equipo le otorgaba unos galones al futbolista galés que, con el paso de los meses, las jornadas y los partidos, no ha podido o no ha querido o no ha sabido asumirlos. No sólo es la falta de rendimiento, es también la ausencia de compromiso, un valor que cuenta y mucho para el público que acude a Chamartín cada partido.

El domingo pasado, ante el Athletic Club, Bale comenzó el partido en el banquillo. Nada anormal en la decisión de Zinedine Zidane, ya que Solari tampoco contaba con el jugador británico. Unos cuantos minutos después de comenzar la segunda mitad, el técnico blanco decidió dar entrada al campo a Bale. El Bernabéu ha sido muy condescendiente con Gareth y cuando digo condescendiente es que ha tardado mucho en darle su particular toque de atención. Que te silbe el Bernabéu está mal, pero que no lo haga y sea su indiferencia lo que ofrezca es mucho peor. Al poco de entrar en el terreno de juego, ya se vio que Bale no tenía mucha gana de jugar. Una contra clara, pero Bale no acompañó y no dio salida a la jugada por la banda derecha. El público se lo recriminó con pitos y él pidió el balón, aguantó el chaparrón, levantó la mano pidiendo perdón y mostró, desde ese momento, un poquito más de actitud. Quizá demasiado poca, porque tuvo un mano a mano claro con Herrerín que no supo convertir en gol.

En Getafe, Zidane quiso dar una oportunidad a varios jugadores. Algunos meritorios, como Brahim, que tiró de desparpajo y dejó unos cuantos detalles de calidad, de lo que su entrenador habrá tomado buena nota. Otro de los que tuvo su oportunidad fue Bale. Una jugada resume su actual estado de forma: un balón en profundidad, Bale toma ventaja sobre el defensor, pero termina perdiendo la pelota. La típica jugada que si Bale estuviese en forma, hubiese terminado, no ya en gol, pero sí el remate. Bale terminó sustituido, añadiendo una marca negativa más a su ya de por sí nefasta temporada.

Pero que Bale no se equivoque. El Bernabéu le quiere y nadie olvida que en las citas importantes, el galés siempre ha aparecido. Lo que no debe hacer es rendirse. El Madrid es máximo esfuerzo y exigencia y si Bale quiere estar en el club blanco la próxima temporada deberá dar mucho más de sí mismo. Si Bale ya no va a ser ‘el expreso de Gales‘, mejor que vaya haciendo la maleta. Si por el contrario, aún quiere seguir jugando en el Real Madrid deberá volver a coger la forma, mirar al frente y dar un paso adelante. Lo último que quiere el Bernabéu es ver a jugadores rendidos y Bale parece que firmó su rendición el año pasado, cuando después de marcar dos goles en la final de la Champions League contra el Liverpool dijo que se quería ir. Quizá debió irse entonces, cuando se rindió.

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