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26 de mayo de 2019 26/05/19

Opinión

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La rabieta del Real Madrid: el balón es mío y me lo llevo


  • 19 de febrero
    de 2019
  • Iñaki Cano

La ‘locura’ desatada tras los desastrosos errores arbitrales en la final de la Copa del Rey de baloncesto me recuerda a mi vecino José Ignacio, de Manoteras, que cuando iba perdiendo cogía el balón, se marchaba a casa y nos dejaba desnudos de fútbol en la plazoleta donde jugábamos nuestras finales del Mundial y la Copa de Europa.

Es cierto que la canasta que dio el título al Barça nunca debió valer. Tan cierto como que esa jugada no se habría producido de haber sido sancionado Randolph por el porrazo que dio en la cabeza a Singleton unos segundos antes. Todo esto lo firmaría Perogrullo. Lo que no puede un club como el Real Madrid es amenazar con abandonar una competición, ni llamar a la RFEF y a su presidente para presionar por las malas decisiones del VAR. El Real Madrid, ha omitido en las imágenes la jugada de Randolph y el campo atrás de hace dos años. Tampoco han recordado en sus quejas las veces que el VAR les ha beneficiado esta temporada, o cuando ha perjudicado a sus rivales, como al Atlético de Madrid en el reciente derbi.

Aunque el Real Madrid está en su derecho de abandonar la ACB para jugar sólo la Euroliga (o la NBA), no estaría de más contarles a sus socios antes del ‘referéndum’ la auténtica verdad, y sin tapujos: que sin ACB no hay competición europea, al menos hasta que no se cambien los estatutos de la Euroliga. Eso, sin hablar de la condición psicopatológica de la fantasía americana de la NBA y lo que le costaría a la entidad jugar en Estados Unidos y Canadá.

Mi vecino José Ignacio se pillaba unos berrinches terribles que le duraban tres días cuando no le concedíamos un gol porque el balón había pasado por encima de las carteras del colegio. Él creía que no, y que todos estábamos en su contra. Agarraba el balón bajo el brazo, el único balón de la plazoleta, se marchaba y, cuando volvía de su soledad, nos amenazaba con romperlo si él no ganaba. Así fue hasta que, un día, uno de los mayores apareció con una pelota de goma. Desde entonces, José Ignacio jugaba él solo contra la pared con su balón de reglamento.

Ya está bien de consentir al Real Madrid sus pataletas y rabietas porque el mundo, según ellos, esté en contra. Pese a todo lo que le han perjudicado históricamente, en fútbol han ganado 33 Ligas y 13 Copas de Europa; y en baloncesto, 34 Ligas y 10 Copas de Europa. Si al final se van, que no lo creo, pueden acabar como mi vecino: jugando entre ellos. Así nadie podrá ‘robarles’, como gritaban después del segundo inmenso error arbitral de la final de Copa.

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