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22 de septiembre de 2019 22/09/19

Opinión

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La oscuridad vacía el Santiago Bernabéu


  • 11 de enero
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Ha sido noticia estos días la escasa asistencia de público al Santiago Bernabéu en lo que va de temporada. La cota máxima del desinterés del respetable se dio el otro día en el partido ante la Real Sociedad. Alrededor de cincuenta y cinco mil espectadores se dieron cita el pasado domingo en Chamartín. Pocos. En el encuentro de Copa del Rey contra el Leganés hubo menos: no se llegaron a los cuarenta y cinco mil.

No es normal que los socios y aficionados del Real Madrid abandonen al equipo de esta forma, pero es el propio Real Madrid el que va echando a la gente del estadio. El juego no engancha y la Liga es el termómetro que mide el entusiasmo de los aficionados. Será, sin duda, un buen punto de inflexión el 3-0 frente el Leganés, pero el Madrid debe ofrecer mucho más.

Lo primero que debe ofrecer es buen fútbol. Gente para hacerlo tiene, a pesar del empobrecimiento de la plantilla, que es evidente. Porque de un tiempo a esta parte, el Madrid ha ido perdiendo calidad entre los componentes de su plantel. El equipo va perdiendo luces y cuanta más oscuridad hay, menos calidad hay y la mediocridad se nota también más.

Alguien, aprovechando la visita el domingo de la Real Sociedad, recordaba aquel partido, también un día de Reyes, de seis minutos contra el conjunto donostiarra, que se saldó con triunfo blanco por 2-1, gracias a un gol de penalti, cometido sobre Ronaldo Nazario y trasformado por Zidane. En aquella ya lejana época no es que la situación del equipo fuese muy boyante, pero sí había jugadores que generaban ilusión entre los aficionados. En aquella etapa, la denominada ‘galáctica’, aunque ya en la cuesta abajo, jugaban futbolistas de la talla de Ronaldo, Zidane, Figo o Beckham. Ese alguien que rememoraba aquel encuentro dijo que esa era la diferencia: “Entonces centraba Beckham y ahora centra Lucas Vázquez”. Con todos los respetos para Lucas, que trabaja mucho, que hace cosas que otros se niegan a hacer y por eso juega. Pero esto así: antes centraba Beckham; ahora centra Lucas Vázquez.

Por eso, el Madrid debe acercarse al interruptor y encender la luz. La oscuridad no deja ver nada y vacía el Santiago Bernabéu. Y no está la cosa como para el Real Madrid juegue huérfano de su afición.

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