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La octava de Obradovic es la sexta de Panathinaikos

Zeljko Obradovic ya puede presumir de haber conquistado tantos títulos de la Euroliga (antigua Copa de Europa) como el club que más posee. Ocho títulos suma el técnico serbio, las mismas que el Real Madrid (al que condujo al triunfo en 1995), tras la victoria de su equipo, Panathinaikos, en la final ante Maccabi Tel […]


8 de mayo de 2011 Jordi Casamayor - Sportyou

Zeljko Obradovic ya puede presumir de haber conquistado tantos títulos de la Euroliga (antigua Copa de Europa) como el club que más posee. Ocho títulos suma el técnico serbio, las mismas que el Real Madrid (al que condujo al triunfo en 1995), tras la victoria de su equipo, Panathinaikos, en la final ante Maccabi Tel Aviv (70-78).

El partido fue muy competido, con constantes variantes defensivas, un verdadero duelo de banquillos entre Zeljko y David Blatt. En los dos primeros periodos el duelo de banquillos se trasladó a la pista con dos super cracks con el balón: Eidson (17 puntos) por parte del Maccabi, y Diamantidis (16 puntos) por parte del PAO. Pero a partir del tercer periodo la balanza empezó a desnivelarse a favor de los helenos, Eidson desapareció y Pargo estaba muy bien defendido por los chicos de Obradovic. Por la otra parte, Nicholas (14 puntos) apareció en plan estelar y bombardeó la canasta rival sin piedad. Diamantidis continuó con su recital controlando en todo momento todos los aspectos del juego y Batiste (18 puntos) no perdonó bajo el aro tanto en defensa como en ataque. Sato también contribuyó a la causa con dos triples consecutivos en un momento crucial del tercer periodo y se llegó a los últimos 10 minutos del encuentro con 43-54.

El último periodo empezó con una canasta de Sofoklis Schortsianitis, totalmente solo bajo el aro, pero el PAO no se dejó sorprender más y agarró el triunfo final con firmeza, golpeando a su rival cuando este más se crecia. El ritmo de partido que buscaba el Maccabi, rápido y enloquecido, nunca lo encontró y cuando lo vislumbraba lo tiraba directamente por la borda al fallar en el rebote defensivo o en el acierto de tiro en ataque. Baby Shaq no tuvo el día, estuvo desaparecido en ataque, lento en defensa y fue un lastre para su equipo. Los hombres que dieron esperanza al Maccabi hasta el final fueron Blu, Eliyahu y Pargo pero no había nada que hacer con un PAO muy sólido en defensa y con un gran juego de equipo en ataque.

Diamantidis se adjudicó el MVP de la final y el Panathinaikos volvió a reinar en Europa bajo la dirección del maestro Obradovic.

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