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22 de enero de 2020 22/01/20

Opinión

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La ‘katarsis’ del tomatazo


  • 18 de agosto
    de 2013
  • Antonio Toca

Magic JohnsonLa escuela de interpretación de Cristina Rota se inventó un espectáculo al que puso el nombre de ‘La katarsis del tomatazo’. La dinámica era sencilla: los alumnos salían al escenario a actuar y los espectadores, dependiendo de lo bien o mal que interpretaran sus papeles, les tiraban tomates o cualquier hortaliza, traída de casa o tomada a la entrada de la sala. La gracia del tomatazo consistía en acertar sobre cualquier parte de la anatomía de los actores -la diana era la cara- si no les había gustado.

Por lo general, el público de este espectáculo no tenía buena fe, pero lo que sí terminaba ocurriendo era que las buenas interpretaciones obtenían su justo premio: no recibir un tomatazo. La idea real de la función no era otra que buscar la ‘katarsis’ en los alumnos, reforzales en su ego o hacerles reaccionar para mejorar las siguientes actuaciones. O en pocas palabras, tal y como lo definieron los griegos: una saludable descarga de emociones cuyo fin no es otro que el de poner las cosas en su sitio… Algo que a lo largo de la historia del deporte profesional tiene sus buenos ejemplos.

Ahondando más en el concepto de ‘katarsis’, estamos ante una declaración o una actuación radical, a veces provocada por las circunstancias, otras fruto de la impotencia o el cabreo, llevada a cabo por un deportista (por lo general deportista, aunque ocasionalmente puede ser fruto de las decisiones de un entrenador o un directivo) que no busca más que cambiar la tendencia mala de resultados de los últimos partidos… Y no, por raro que parezca, José Mourinho no es un ejemplo, ni fue alguien hábil capaz de provocar la ‘katarsis’ de sus equipos, ni el cambio de entrenador de un club vale como idea para explicar este concepto.

Pau Gasol y Sergio ScarioloEn el Eurobasket de Polonia de 2009, la selección española estuvo a punto de ser eliminada en la primera fase cuando llegaba como favorita al torneo. Sergio Scariolo, en la última jugada del partido contra Turquía, la decisiva, dio la responsabilidad de jugar el último ataque a Sergio Llull, para sorpresa de todo el mundo, incluidos los propios componentes de la selección. El escolta no anotó en su penetración a canasta y España cosechó una nueva derrota. La frustración de Marc Gasol fue tan grande que, al terminar el partido, soltó al primer micrófono que pilló en su camino al vestuario: “En un equipo que tiene a Pau Gasol o Juan Carlos Navarro, no le puedes entregar la última pelota de partido y el último tiro al recién llegado”. El comentario señalaba directamente al seleccionador: déjate de inventos, de ataques de entrenador, y da la responsabilidad a quien la debe llevar: los jugadores. Esas declaraciones de Marc Gasol, luego puntualizadas, provocaron un terremoto en el vestuario, pero consiguieron lo que perseguían: la ‘katarsis’. El tomatazo golpeó la cara de Scariolo y éste reaccionó en consecuencia: dio la responsabilidad a los jugadores, y España ganó los siguientes partidos, incluida la final, por una diferencia de más de 18 puntos cada uno, y practicando un gran baloncesto. La carga de profundidad de aquellas palabras llegó hasta la final olímpica de Londres. Sólo Kevin Durant, Kobe Bryant y LeBron James en estado de gracia pusieron freno a aquella ya legendaria ‘katarsis’.

Tras el Mundial de Alemania 2006 y sobre todo por lo vivido durante la convivencia en aquel torneo, Luis Aragonés entendió que había llegado el momento de lo que llevaba ya un tiempo meditando: llevar a cabo una revolución en la convocatoria y dar de lado a Raúl y a los veteranos que tan mal habían mezclado con los jóvenes en la concentración del Mundial de Alemania. Luis finiquitó a Raúl tras el partido contra Irlanda del Norte en la fase de clasificación a la Eurocopa 2008, pero la ‘katarsis’ le llegó de manera fortuita en Dinamarca, en el encuentro en el que España se jugaba disputar la fase final del torneo. Sin delanteros titulares por las lesiones, se tuvo que encomendar a los centrocampistas y al control del juego y del balón alrededor de la jerarquía de Xavi y la magia de Iniesta. El resultado fue un espectáculo inesperado en Copenhague, refrendado por el famoso gol de Sergio Ramos, el cambio de tendencia en la clasificación a la Eurocopa de 2008, el optimismo que motivó la victoria en la tanda de penaltis frente a Italia y a la larga el inicio de una era jamás soñada por el fútbol español. No hubo declaraciones catárquicas, solo riesgos bien medidos y un tomatazo certero al siempre mal traído victimismo… Pensando con frialdad, lo que Johan Cruyff empezó a preparar allá por 1990 e inocular en el futbolista español.

El propio Cruyff, siendo entrenador del FC Barcelona, forzó su propio capítulo de ‘katarsis’ deportiva. Fue en la Liga del penalti de Djukic. A falta de 14 jornadas para el final de aquella liga, el Barça sufrió una tremenda goleada (6-3) en Zaragoza, y como el propio Cruyff reconoció en la rueda de prensa, debieron recibir más goles. Uno desconoce lo que se comentó en ese vestuario tras el partido, pero aquella derrota forzó la ‘katarsis’ soñada: el Barcelona ganó 13 de los últimos 14 partidos de Liga, y al final, como bien es sabido, levantó un título que ni los más optimistas podían soñar tras la derrota de Zaragoza. En este caso, la descarga de emoción fue un resultado sonrojante que al final puso las cosas en su sitio: Cruyff se dejó de experimentos, encontró una alineación tipo, y el resto fue forzar los fallos de los deportivistas.

Pep GuardiolaLa ‘katarsis’ también es fruto de las lesiones. ¿Quién no recuerda el inesperado debut de Raúl en Liga y lo que eso a la larga terminó motivando? O forzada y afortunada, como el cambio en la dinámica de títulos tras la decisión de nombrar a Pep Guardiola como primer entrenador, que provocó el cambio de ciclo en un FC Barcelona que acababa de hacerle el pasillo al Real Madrid; aunque es bien cierto que fue el propio Pep con su decisión de forzar la salida de Ronaldinho y Deco y su influencia en una plantilla acomodada y sin hambre lo que en realidad produjo la ‘katarsis’.

También existen otros ejemplos clásicos que sí se acercan más a lo que se puede entender como la ‘katarsis’ pura: Magic Johnson exigiendo a los dueños de los Lakers que, o echaban al entrenador, o al final de temporada le buscasen otro equipo, cosa que sucedió antes de llegar Pat Riley y traer de su mano lo que se conocería como ‘showtime’; el régimen dictatorial que instauró el seleccionador brasileño en la concentración previa al Mundial de Mexico 1970, y que provocó la rebelión de Pelé y sus compañeros, unas fuertes declaraciones de éstos, unos malos resultados en los amistosos de preparación, la destitución del seleccionador y el ascenso al puesto de Zagalo… Éste lo tuvo claro: puso a todos los buenos (Gerson, Rivelinho, Jairzinho, Pelé, Tostao) a jugar juntos y les dio la responsabilidad de ganar el Mundial. La ‘katarsis’ de aquella selección, o el ejemplo que más se recuerda, fue la concentración previa a la final de aquel campeonato, la misma en la que se pudo ver a los jugadores brasileños en la piscina del hotel de concentración disfrutando del día de descanso de forma distendida con sus mujeres y novias, riendo y siendo felices. El Mundial lo habían ganado con el tomatazo previo de los jugadores a los directivos brasileños.

Sergio RamosLa selección española de fútbol ha vivido en los últimos años varias ‘katarsis’ previas a lo que luego fue refrendado con títulos, pero que no podemos ignorar cierran su círculo en la final de la pasada Copa Confederaciones. La derrota frente a Brasil sirve de tomatazo en toda la cara, de aviso y de ‘katarsis’ para el Everest que ‘la Roja’ se ha propuesta llevar a cabo en 2014: ganar el Mundial a Brasil y en Maracaná. La experiencia, por lo que se vivió en el campo y lo que tuvieron que hablar en el vestuario, es la mayor lección práctica, como el espectáculo que propone Cristina Rota y sus alumnos, que pudieron recibir los internacionales españoles, así como el empujón necesario para querer ganar el Mundial.

Del mismo modo, el pulso de la plantilla blanca a Mourinho, y el hecho de hacerle ver a la directiva que los triunfos del Real Madrid se cimentaron siempre sobre la base de un club de jugadores más que de entrenadores, provocaron unos cuantos cambios; el principal, la llegada de Zinedine Zidane al vestuario para apoyar a Carlo Ancelotti y la manera sencilla y natural con la que éste lo introdujo en el organigrama. La presencia de Zidane, o el hecho de que tenga ahora una relación más directa con la plantilla, ha provocado su propia ‘katarsis’ entre los jugadores, el compañerismo, las reivindicaciones y el acicate que va a suponer para todos demostrar a Mourinho que se puede ganar y disfrutar del fútbol sin estar enfrentado a todo el mundo. Quizás ahí esté el truco de este Real Madrid que pinta tan bien: recurrir a un concepto siempre presente y socorrido como el de la ‘katarsis’ del tomatazo. El paso previo y necesario de cara a lograr títulos o eso dicen algunos ejemplos conocidos a lo largo de la historia.

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