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19 de mayo de 2019 19/05/19

Opinión

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La increíble historia de Fernando Alonso y Carlos Sainz


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    de 2012
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Fernando Alonso, piloto de Ferrari

“El que más puntos gana es el que merece ser campeón”. Gran mentira. Siempre ha habido campeones inmerecidos y títulos injustos. En el automovilismo esta situación se ha cebado con dos pilotos españoles: Carlos Sainz y Fernando Alonso, cuyas trayectorias tienen unos sorprendentes paralelismos.

Los dos son bicampeones del mundo y los únicos españoles en ganar un campeonato en sus especialidades. Ambos consiguieron sus mundiales en el inicio de su carrera y con un equipo nuevo que desafiaba al orden establecido. Sainz ganó con su Toyota a los todopoderosos Lancia; y Alonso hizo lo propio con Renault destronando a Ferrari. Pero lo más increíble de todo es que los dos perdieron tres mundiales que se jugaron hasta la última carrera en circunstancias muy “curiosas”.

El escenario maldito de Sainz es el Rally RAC de Inglaterra. En 1994 se salió de pista completamente desconcentrado tras encontrarse unas curvas antes con unos troncos que alguien había cruzado a su paso en mitad del camino. Su rival era el piloto local Richard Burns (1971-2005). En 1995 y también con Subaru, se la jugó con el también local Colin McRae (1968-2007). Siempre se dijo que el equipo dirigido por David Richards benefició claramente a McRae a lo largo de toda la temporada. Peor fue la tercera vez, cuando en 1998 el Toyota Corolla que pilotaba el español se paró a 500 metros de la meta en uno de los finales más crueles de la historia del deporte, la famosa escena del “trata de arrancarlo, Carlos”.

Alonso también se ha jugado tres mundiales en la última carrera. El primero en Brasil, con Räikkönen –que se llevó el gato al agua- y Hamilton, tras una temporada infernal por la tensión en McLaren, muy mal gestionada por Ron Dennis. ¿Les suena de algo? Equipo inglés (McLaren-Subaru), rival inglés (Hamilton-McRae) y un jefe parcial (Richards/Dennis). El segundo título se escapó en Abu Dhabi, cuando lo tenía todo de cara, por un clamoroso error de estrategia de su equipo. Y el tercero, de nuevo en Interlagos. En esta ocasión, no se perdió en la carrera decisiva de Brasil, sino en una temporada en la que han pasado demasiadas cosas. Algunas, muy raras.

Trabajadores incansables, perfeccionistas, calculadores, grandes desarrolladores de coches… Ambos sumaron trabajo, espíritu luchador y cerebro a su velocidad innata. Y es que Sainz y Alonso -madridistas ambos- se parecen mucho como pilotos, en su carácter e incluso en su relación con el público. Los dos masificaron un deporte que antes sólo seguían unos pocos entendidos, que renegaron de esos nuevos aficionados de bandera; y a veces hasta de los propios pilotos. Por todo lo dicho y por su imagen de agrios y antipáticos, los dos tuvieron en contra a parte de sus compatriotas

El final de esta historia no se ha escrito y es muy probable que Alonso vuelva a tener otra oportunidad de ganar, y gane. Lo que supera cualquier guión es que el asturiano es el ídolo del hijo de Carlos, Carlos Sainz Jr, que va camino de la Fórmula 1 en el programa de pilotos ¡de Red Bull! A lo mejor es Carlitos el que les devuelve de algún modo lo que la vida les arrebató…

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