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27 de septiembre de 2022 27/09/22

Opinión

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La final de Copa en el Camp Nou: miedo escénico


  • 26 de marzo
    de 2015
  • Paco Navacerrada

Se desveló el misterio y la final de la Copa del Rey entre el Athletic Club y el Barcelona se disputará en el Camp Nou. Lo normal. Es el estadio con mayor capacidad y la lógica dice que se debe jugar en él. Ahí se podrán meter muchos más jugadores que en el resto de estadios candidatos a organizar la final. Y, por supuesto, también más que en el Santiago Bernabéu, el campo por el que suspiraban ambos equipos finalistas.

El que fuera entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, siempre se negó a jugar en el Camp Nou las finales de Copa del Rey que dirigió al Barça desde el banquillo. Guardiola siempre tuvo presente el ejemplo de la final de 2002, cuando el Deportivo le ganó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Ahora, el miedo escénico se traslada al Camp Nou. Ese miedo que el Real Madrid ya sintió en las finales últimas que jugó en el Bernabéu: la de 1992, la de 2002 y la de 2012. El próximo 30 de mayo, el Camp Nou no será el campo del Barcelona, será un campo neutral, en el que la mitad del aforo será del Barça y a otra mitad lo será del Athletic.

A pesar de la presunta felicidad que la gran mayoría de los barcelonistas han expresado, seguramente otros muchos estarán preocupados, porque no es plato de gusto que te ganen una final en tu propio estadio. Y esta es una de las razones por la que el Barcelona no quería una final en el Camp Nou. El Bernabéu era su opción, su única opción. Porque si se pierde, no pasa nada, es un campo neutral; y si se gana, se gana en el campo del eterno rival, del Real Madrid, y le puedes restregar en la cara el título a tu enemigo, aunque no juegue. Y todo esto es lo que ha fastidiado en Barcelona, porque se ha esfumado la posibilidad de regocijarse del Madrid y lo que asoma por el horizonte es la posibilidad de perder una final en tu campo. Porque no debemos olvidar que el Barcelona se cambiará en el vestuario del equipo visitante, porque en esa final jugará como visitante en su propio estadio. Es verdad que los vestuarios son iguales, pero el jugador no olvida que en su taquilla se está cambiando otro futbolista que no es él. El Barcelona será visitante en su propia casa. Este dato, creo yo, tiene mucha más importancia de la que parece.

Pero al margen de todo esto, yo creo que el empecinamiento tanto de José María Bartomeu como de Josu Urrutia, obstinados en pedir la final en el Bernabéu, sabiendo que el Real Madrid no iba a ceder el estadio, ha ido en contra de ambos clubes, que al final van a jugar en un campo en el que no querían. Sevilla o Valencia hubiesen sido dos buenas opciones, pero cuando uno se mueve desde el rencor y en fastidiar al prójimo pues suele ocurrir que, algunas veces, las cosas no salen como a uno le gustaría. Ahora ya solo falta que no se pite ni al himno ni al rey y la fiesta será completa.

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