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21 de noviembre de 2017 21/11/17

Opinión

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La economía del feeling


  • 08 de agosto
    de 2009
  • Antonio Toca

Lo que no fueron capaces de hacer ni Laporta ni Txiki en un mes con el caso Eto’o, lo hizo Guardiola en 45 minutos de una rueda de prensa. Apeló al feeling y al olfato para indicar por qué no lo quería, y de ese feeling y sus interpretaciones, se desbloqueó el problema. Sin embargo, dejó Guardiola varias puertas abiertas en su reflexión que dieron lugar a pensar y mucho en lo que había por detrás. La economía del feeling había entrado a formar parte de las transacciones y las negociaciones entre clubes a la hora de fichar a jugadores. El “business” sin marketing, con los jugadores como producto. Sin sentimientos, sólo mercado y como moneda de cambio, sin importar el amor a unos colores. A eso apela la economía del feeling, y Guardiola lo sabe porque lo vivió justo la temporada en la que se despidió del FC Barcelona.

Escribí hace ya tiempo lo siguiente acerca de la rebeldía de un jugador de fútbol cuando de cambiar de aires se trataba:

“En rebeldía podría definirse como el acto por el que un jugador, con su actitud, se enfrenta a su club para cambiar de aires bien porque le atraen los cantos de sirena de un gran equipo deseoso de tenerlo en sus filas, bien porque no le gusta el trato que está recibiendo por parte de la directiva o el entrenador, en la mayoría de los casos por no sentirse suficientemente valorado en lo económico, o porque extraña sus orígenes, y considera que le es más conveniente cambiar de aires, o bien, contrariamente a lo que piensa el cuadro técnico, porque decide quedarse para demostrar que tiene hueco en la plantilla, etc… Todas estas posibilidad con un espectador de fondo: el dinero”.

Como todo negocio cada nueva temporada se deben hacer cambios. Lo normal es que suceda lo que en las líneas anteriores comentaba, lo raro es que se dé un ejemplo como el del feeling. ¿Cuánto se puede valorar, en cifras, el costo de la economía del feeling? Apelemos a los números de la tabla, donde se explican los datos de la venta de Eto’o al Inter de Milán (en realidad, y aunque se ha valorado al camerunés en 20 millones, el precio real de la venta es de 30 millones, y con ese dato se ha hecho el análisis).

La tabla está dividida en 6 columnas:

  • La primera hace referencia a cada uno de los años que Eto’o ha formado parte de la plantilla azulgrana.
  • La segunda columna hace referencia a la inflación anual, dato necesario para valorar al jugador en precios constantes, o para saber el valor real de Eto’o cada año, tomando como base el precio pagado por el FC Barcelona cuando le ficho del Mallorca.
  • La tercera columna indica la revalorización anual del jugador. Cuanto aumentó el valor de Eto’o según los logros que alcanzaba a título induvidual y colectivo cada campaña. Hay dobletes, tripletes, Champions, goles y lesiones, a las que se les ha asignado un % (es orientativo, pero dado el resultado final, creo que lo aplicado se acerca bastante a la realidad).
  • La cuarta columna indica el valor de Eto’o sumando la inflación anual.
  • La quinta columna nos indica el precio real de Eto’o sumando a la anterior columna el valor de su revalorización anual.
  • La sexta columna explica cuánto hubiera sido el precio de Eto’o en 2003, pagando los 30 millones que se han pagado en el traspaso. Es decir, nos explicaría el importe real que habría ganado el FC. Barcelona con su venta.

Pues en esas columnas está explicada la economía del feeling. Cierto que han obtenido a Ibrahimovic a cambio, pero la sensación es que el feeling ha costado al Barcelona 15 millones de euros. Esos millones son los goles, los quebraderos de cabezas que provocan en el cuerpo técnico, jugadores tan personales como el camerunés, la implicación en los partidos, etc… Sin duda, al final será el trueque de jugadores quien determine o haga olvidar esa importante cantidad que Guardiola regaló con su comentario en la rueda de prensa, y sólo fue que dijo, ¡basta!. Eso son cosas de la directiva, cierto, pero a veces conviene mirar la economía al completo y no sólo apelar al feeling.

Para terminar, dos apuntes: ¿Es el sueco el fichaje más caro de la historia del FC. Barcelona? Habría que anualizar los precios pagados por Maradona y por Cruyff en su momento, porque Alves no era el fichaje más caro en la historia del club, como sucede con el fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid (fue más caro Zidane); ¿El valor del fichaje de Cesc es de 30 millones de euros, 5 por cada año de los 6 que ha pasado de formación en el Arsenal? ¿Vale lo mismo un año de Cesc en 2003 que en 2008? Me parece que la economía del feeling apunta hacia otras direcciones, y no es un apunte tan simple como lo quiere dar a conocer la directiva catalana.

El País | Feeling

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