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25 de junio de 2019 25/06/19

Opinión

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La dura infancia de HRT F1 Team


  • 26 de febrero
    de 2012
  • David Sánchez de Castro

Algunos aún lo llaman por error -o desconocimiento- Hispania Racing, aunque su nombre actual es HRT F1 Team. El proyecto que gestó Adrián Campos, parió José Ramón Carabante y cría a día de hoy Saúl Ruiz de Marcos no está teniendo una infancia fácil. La cesárea tuvo muchas complicaciones, pero el partero de urgencia que encontraron, Colin Kolles, se encargó de que el niño soltara su primer llanto. El encargado del alumbramiento se negó a dejarle dar sus primeros pasos sólo, y se quedó con él hasta que le salieron los dientes de leche y podía masticar por sí mismo.

La primera escudería con licencia española en la historia de la Fórmula 1 empieza a balbucear en este 2012 sus primeras palabras. No lo está teniendo fácil, pero poco a poco va cumpliendo la evolución prevista. Se cae, llora y berrea, como ese bebé que nace con complicaciones y que requiere de más cuidados de los necesarios. La tutela de Luis Pérez Sala puede ser fundamental para que el infante se convierta en un sano niño que pueda irse a jugar con sus compañeros de guardería, aunque ahora mismo esté arrinconado con el pequeño Marussia (para los críticos de HRT: que busquen un poco de la anteriormente conocida como escudería Virgin. Mucha tela que cortar). Pedro de la Rosa será la espina dorsal sobre la que crezca este pequeño crío, con la necesaria inyección de vacunas económicas que aporta Narain Karthikeyan.

Sin embargo, como en cualquier niño de salud débil, no se le puede dejar que se vaya a jugar con los mayores. Entró, todavía con el monoplaza del año pasado, en la ‘excursión’ de Jerez, en los primeros test de pretemporada, pero se quedó sin ir a Montmeló: no pasó los crash test necesarios para la homologación del F112, algo que consiguieron hace sólo unos días. El Circuit de Catalunya albergará los segundos test esta misma semana y en ellos sí estará el pequeño HRT F1 Team, gateando o dando pasos acobardados y con miedo de caerse, pero estará; al lado de sus amigos mayores, a los que un día querrá mirar a los ojos y de tú a tú.

En cuanto salgan de Barcelona, se desplazarán a Madrid para tomar posesión de su nueva ‘sala de juegos’, la Caja Mágica de Madrid. Ahí, el equipo español quiere convertirse en un adolescente del que puedan presumir los muchos progenitores que le saldrán. Ya se sabe, el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso ninguno.

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