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25 de mayo de 2019 25/05/19

Opinión

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La diferencia está en el nueve y en el VAR


  • 28 de febrero
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Por si alguien no se había dado cuenta todavía, el gran déficit del Real Madrid esta temporada es el gol. La marcha de Cristiano Ronaldo -no voy a entrar en si fue o no bien vendido- dejó un hueco tan grande como el cráter que hizo el meteorito que ocasionó la extinción de los dinosaurios. Aunque el problema no fue la marcha del portugués. El gran problema fue que el dinero que se sacó con su venta no se reinvirtió en fichar a otro delantero que garantizase, no ya los cuarenta o cincuenta goles del portugués, pero sí al menos treinta. La directiva del Real Madrid, con su presidente a la cabeza, prefirió tirar para adelante con lo que había y el club blanco ha terminado por darse de bruces con la cruda realidad. Y esa realidad no es otra que sin goles no hay paraíso. Y el paraíso son los títulos. Muy lejos queda el Mundial de Clubes que el Madrid ganó en el mes de diciembre del año pasado. Demasiado lejos.

Porque para el Real Madrid el partido verdaderamente importante era el de la Copa del Rey. Para el Madrid la Copa del Rey debería haber sido objetivo principal, una vez que LaLiga se puso imposible. El Madrid no encontrará consuelo ganando el partido del sábado. Y creo que sus aficionados, tampoco. No se avecinan buenos tiempos para el conjunto merengue. La temporada se puede cerrar en blanco, porque el sueño de la cuarta Champions League consecutiva se va desvaneciendo poco a poco.

Para ganar la Champions hay que tener un goleador que te garantice goles. Y eso, el Madrid, ahora mismo, no lo tiene. Puede que pase de ronda. Seguramente, el Ajax, en el estadio Santiago Bernabéu, no sea un rival complicado. Sin embargo, no todos los equipos que te vas a encontrar son el Ajax, que, ojo, todavía debe jugar el partido de vuelta en el Bernabéu.

Pero volvamos a los nueves. Duele decirlo, pero es así. El FC Barcelona tiene a Luis Suárez, que será todo lo que queramos que sea, pero es un killer; el Madrid tiene a Karim Benzema, exquisito futbolista, pero que no es un goleador. En la primera parte, Benzema tuvo una ocasión clarísima y tiró a las manos de Ter Stegen; la primera que tuvo Luis Suárez, para adentro. Es duro hablar de esto después de que te han metido tres. Lo suyo es envainártela, agachar la cabeza y para casa.

Pero no, hay que decirlo. En la vuelta de la semifinal en el Bernabéu hubo un penalti, en la primera parte, de Semedo a Vinicius tan claro como el de Casemiro a Luis Suárez. El segundo sí se pitó; el primero, no. De haberse transformado, si se hubiera sancionado, el Madrid se hubiese puesto por delante, jugando mejor que su rival y con la moral arriba. No se pitó. Hubo revisión del VAR, pero entre el árbitro que estaba en el campo y el de la habitación con las pantallas, todo quedó en el ya clásico “todo ok José Luis”.

Era difícil que al Madrid le pitasen en el partido de ayer un penalti a no ser que fuese tan claro, tan claro, que no hubiese habido más remedio que pitarlo. Después de lo del domingo contra el Levante UD era lo previsible. De todos modos, aún queda otro partido el sábado. El Madrid volverá a estar ahí. Y ojalá que el del sábado pueda ser un punto de inflexión.

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