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20 de junio de 2021 20/06/21

Opinión

Opinión

La desconexión


  • 20 de junio
    de 2021
  • Ricardo Rosety

España se la va a jugar el miércoles ante Eslovaquia, y una victoria no sólo le clasifica, sino que podría permitirle ser primera de Grupo si pierde Suecia. Dicho así, no debería ser una preocupación. Pero después de ver a esta España en los dos primeros partidos hay que rebuscar los motivos para creer. Nada es categórico en el fútbol, y menos a falta de un partido que le puede dar la vuelta a todas tus argumentaciones, pero la selección está en un momento tan peligroso que se le ven todas las costuras. Aún clasificada para octavos, si es que se logra, las dudas no se esfumarán. Mirar al futuro con optimismo es una cuestión de fe más que de hechos probados.

Hasta Luis Enrique habló de no tener buenas sensaciones tras el partido. Esa es la verdadera alarma. “Quizá hemos sido superiores, pero no lo suficiente para ganar con claridad”. El mensaje del técnico ha sonado más realista que el de los jugadores. ¿Ha sido un mal partido o éste es el rendimiento que te puede dar el equipo? ¿La selección está para esto en este momento? ¿Qué ha sido de la selección que goleó a Alemania en noviembre? Igual no damos para más. El mensaje de los jugadores va por un lado y la crítica por otro. Y esa desconexión se demuestra con las palabras de Morata. Con los aplausos intentando tapar los pitos de una minoría y habiendo todo por animar al madrileño, el delantero va y dice que le da igual lo que digan. Cuando uno trata de aislarse de todo corre el riesgo de desconectarse hasta de lo necesario. De vivir en otro mundo.

Todos pedíamos a Gerard Moreno y el delantero del Villarreal sumó, pero no lo suficiente. Lo que se intuyó ante Suecia quedo patente ante Polonia, y es esa endeblez y falta de contundencia defensiva que te condena a poco que te generen peligro. Lewandowski no es de los que perdonen. La selección es un equipo al que le corroen las dudas. Esta vez fue un penalti fallado lo que provocó un atasco que atenazó más a los futbolistas. A partir de ahí, creció el embrollo. Necesitar un gol y terminar sin delanteros es el reflejo de una selección que se pierde en buscar soluciones a un plan que no funciona.

Malas sensaciones, más criticas a la lista echando de menos a los que no están, el error de poder elegir sede y equivocarse con el estadio, más distancia entre la selección y todo lo que le rodea… En el inicio del verano con un calor sofocante, nos hemos quedado fríos. Y esa desconexión es el peor síntoma para la selección. Si es cuestión de creer, aún nos queda la fe. Porque si hay que encontrar motivos para creer resulta difícil encontrarlos. Cuando más se necesita pasión, más escépticos nos hemos vuelto y triunfa la desconfianza. Y ahora es cuando hay que elegir entre el cable rojo y el cable azul.

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