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27 de mayo de 2019 27/05/19

Opinión

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Juanfran y los emergentes


  • 16 de enero
    de 2011
  • Luis Villarejo

El último gran fichaje del Atlético de Madrid llegó un miércoles y jugó el jueves. Juanfran, en un acierto de su entrenador, Quique Sánchez Flores, tiró por la ventana al fin el mito de las adaptaciones.

Futbolista que entra en la nevera al llegar, malo. Se convierte en clandestino. Los fichajes, al campo. Porque de lo contrario, el público no se los toma en serio. Los refuerzos, como bien dice la palabra, son aumentos de la fuerza. Estímulos, pluses para las plantillas.

Y Juanfran es uno de ellos. La afición del Atlético de Madrid está feliz porque por fin llega un fichaje y de forma valiente en su presentación, se ofrece para jugar al día siguiente, aprovechando el buen estado de forma que le ha permitido dar el salto desde Osasuna.

El abonado adulto del estadio Vicente Calderón, entre 40 y 50 años, el que se sentaba en los antiguos bancos de madera se acuerda de ver llegar un buen día a dos brasileños que se llamaban Luiz Pereira y Leivinha. Y en la misma semana debutaron ante la UD Salamanca en Liga. Leivinha marcó tres goles, fue el héroe y Luiz Pereira se ganó al público desde el primer momento.

Eso son fichajes. Y Juanfran, desde luego, por ganas y compromiso con su nueva afición y por el club que ha apostado por su fichaje, está como loco porque llega el lunes ante el Mallorca y por supuesto el próximo jueves en Copa del Rey ante el Real Madrid.

Juanfran es un futbolista de los de antes. Trabajador, valiente, un filón para los medios de comunicación porque ve, analiza y disfruta con su oficio. No viene al Atlético de Madrid a perder el tiempo. Le ha costado mucho sudor y trabajo dar el salto a un grande del fútbol español. En Osasuna ha aprendido a ser regular todas las semanas. A sacar una nota media alta los fines de semana. José Antonio Camacho le ha dado poso, confianza, tablas. Ya no es ese futbolista que sólo encaraba en el uno contra uno, pegado a la banda. Ahora ha aprendido a bajar una marcha, a acelerar, a entrar por dentro, a manejar con mayor criterio táctico los partidos.

Hubo un momento en donde la selección sub ’21 jugaban Juanfran, Cesc Fábregas, Iniesta y Silva. Todos juntos. Todos en el mismo equipo. Juanfran por fin se ha unido al grupo de elite del fútbol español. A esa generación que lidera Iniesta, uno de los futbolistas, que siempre ha mostrado un cariño y afecto especial por el nuevo jugador del Atlético de Madrid.

Algunos llegan directamente a la meta en línea recta. Otros alcanzan el objetivo, dando un rodeo. Como Juanfran, a quien su presidente, Enrique Cerezo, ha marcado un reto a medio plazo: entrar en la Selección de Vicente del Bosque.

De momento, ha comenzado una inmersión en el mundo atlético. De entrada, conociendo el primer día en Majadahonda a Adelardo, un mito atlético y el futbolista que más veces ha vestido la elástica rojiblanca en toda su historia. O hablando de fútbol con Pedro Pablo, el delegado, conociendo lo que significó a inicios de los años 80 el gran equipo del Atlético Madrileño que, dirigido por Joaquín Peiró, deleitaba los domingos por la mañana con Pedro Pablo, Pedraza y Villa. Juanfran, más joven, sí sabía que jugó en el Elche, por cercanía a su casa, en Crevillente.

El fichaje de un club grande debe venir ya aclimatado. Y más en este fútbol de siglo XXI, volcánico, resultadista donde deben desaparecer los ‘fichajes kleenex’ y asentar a contrataciones que al menos permanezcan al menos cuatro o cinco temporadas.

Juanfran pertenece a una generación de futbolistas emergentes, que por ejemplo en esta jornada ya se han asomado al éxito. Comenzado por Cani, en Villarreal, con un gol fantástico. Idéntico al de Nayim, que le dio al Real Zaragoza una Recopa en el año 95 ante el Arsenal. Aquel gol que encajó Seaman pasó a la historia. Tal es así, que cada vez que el Arsenal visita White Hart Lane, el feudo del Tottenham –el gran rival del Arsenal en Londres-, la grada le canta al Arsenal para ‘picar’ a los de Wenger: “Nayim, from the half way line, Nayim from the half way line… -Nayim, desde el centro del campo, Nayim desde el centro del campo-”, con la sintonía musical de ‘La donna è mobile’, el aria de la ópera Rigoletto de Verdi. Cani hizo la de Nayim.

Ya en el Bernabéu hizo un gol hermoso. A Cani se unió ayer el orgullo de José Callejón con el RCD Espanyol. El chaval de Motril dio un campanazo al Sevilla FC con sus dos goles. Y Javi Martínez, Xabi Prieto, y Gabi y hasta un nuevo chaval que se ha inventado Manuel Preciado en el Sporting: Nacho Cases.

A todos ellos, mucho ánimo. Al fútbol emergente, que comienza a tener peso en la Liga BBVA, apoyo máximo. Y a los clubes, una receta de paciencia. El éxito de España en el Mundial ha mejorado el segundo escalón, el segundo anillo de futbolistas españoles, que vienen por detrás, apretando y pidiendo una oportunidad para escalar y situarse en la élite. El Atlético necesita jugadores con hambre. Se quiere comer el mundo. Juanfran es un fideo. Está delgado y en forma. Se cuida y mima su alimentación. Por trabajo y dedicación, no va defraudar. El Atlético ha sumado en el mercado de invierno.

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