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Johann Zarco, el campeón extraño y solitario

El recién proclamando campeón del mundo de Moto2, Johann Zarco es un tipo atípico, solitario y alejado de las estrellas mediáticas que estamos acostumbrados a ver en el paddock de MotoGP. Hace doce años dejó a su familia, a la que sólo ve una semana al año, para irse a vivir con su representante y […]


12 de octubre de 2015 Revista del Motor - Sportyou

Johann Zarco

El recién proclamando campeón del mundo de Moto2, Johann Zarco es un tipo atípico, solitario y alejado de las estrellas mediáticas que estamos acostumbrados a ver en el paddock de MotoGP. Hace doce años dejó a su familia, a la que sólo ve una semana al año, para irse a vivir con su representante y la mujer de éste.

Fue la mujer, de origen húngaro quien le puso en contacto con el equipo de Talmacsi, que le fichó tras ganar la Red Bull Rookies Cup. La ‘Rookies Cup’ es una copa de promoción paralela al Mundial que se disputa en los circuitos europeos y que Zarco conquistó en 2007, siendo el primer campeón de la esta competición, que ha logrado alcanzar un título de campeón del mundo. Desde entonces, lleva la bandera húngara en el casco como señal de agradecimiento.

Johann es un tipo solitario y extraño. No tiene carné de coche, no ve la televisión ni va al cine. De hecho, su móvil no tiene acceso a internet ni cámara, solo lo tiene para hablar. No quiere saber nada de las redes sociales porque dice que le roban tiempo para pensar en otras cosas. Solo tiene un juguete del que no se separa: un pulsómetro para entrenarse. Su única diversión conocida es entrenar a niños en su escuela de pilotos equipada con pit bikes.

En el paddock no tiene nada en común con el resto de pilotos de primera fila. Siempre en el camión de su equipo, con los mecánicos y huye de los motorhome o de los hoteles. Pero coincide con sus compañeros de parrilla en las manías. Durante los entrenamientos le pide a los mecánicos que las pantallas de tiempos tienen que estar apagadas cuando llega al box. No quiere saber que tiempos hacen sus rivales, pero tampoco quiere saber los que hace él.

Es un piloto de sensaciones. Cuando todo va bien y consigue su objetivo, vencer, lo celebra con un mortal hacia atrás. Lo hace desde el colegio y empezó como una broma entre sus amigos. Cuando le preguntan si seguirá haciéndolo o cambiará dice convencido: “A la gente le gusta. Quiero aburrirles de tanto hacerlo porque querrá decir que estoy ganando mucho”.

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