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25 de marzo de 2019 25/03/19

Opinión

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Joan Garriga: muere un deportista pionero


  • 28 de agosto
    de 2015
  • Manolo Fernández

Joan Garriga

Joan Garriga fue uno de los máximos exponentes del deporte español a nivel internacional a finales de los años 80 y principios de los 90, así como pionero en muchos de sus logros deportivos en una época en la que España no era la dominadora absoluta de esta competición más allá de los 125 cc. Con el amparo de Derbi y bajo los nombres de Nieto, Aspar, Tormo y poco más España acumulaba triunfos y más triunfos en las categorías pequeñas mientras las categorías grandes se miraban como un imposible, en parte, por el estúpidamente mantenido veto que las marcas japonesas mantenían a los pilotos españoles por situaciones políticas anteriores.

Es similar a lo que habría logrado Maverick Viñales, debutante en MotoGP en este 2015, si hubiera logrado acabar octavo en la prueba inaugural de Losail. Garriga consiguió acabar octavo en su debut en 500cc en 1986, pilotando una Cagiva oficial que había ganado gracias a sus buenas actuaciones sobre motos gordas en el Campeonato de España y las 24 horas de Montjuic. Junto con Sito Pons (cuyos nombres siempre permanecerán ligados en la memoria del motociclismo español), Garriga rompió la barrera invisible que mantenía a los pilotos españoles lejos de la categoría reina y más tarde, también junto con Pons, rompió la barrera que mantenía a los pilotos españoles lejos de las motos japonesas de pata negra. En 1987, siempre en analogía con la carrera de Pons, Garriga volvía a los 250 cc y sobre aquella preciosa Yamaha azul Ducados conseguiría tres podios para en 1988, también con Yamaha, desatar el delirio del motociclismo español luchando por el título con Pons (Honda).

Garriga y Pons fueron los primeros deportistas internacionales que abarrotaron las calles de Barcelona de aficionados. La posibilidad de luchar por un título sobre una moto grande (los 250 cc se consideraban motos demasiado potentes para los pilotos españoles) se había abierto. Todos los pilotos que subieron al podio, ganaron carreras y se creyeron que no había que tener un apellido sajón o italiano para hacerlo bien en una moto potente. Esto, junto con el particular carácter del piloto, poco diplomático, espontáneo y directo, convirtieron a Garriga como, probablemente, la primera estrella mediática del motociclismo español: por su facilidad para adelantar se le apodó el “comecocos” y así nacería su icono particular (también en esto fue pionero) y todo lo consiguió sin pretenderlo: un piloto a la antigua usanza triunfando en el inicio de la hiperprofesionalización de este deporte.

Tal fue la repercusión de la carrera de Garriga que Yamaha comercializó una moto con su nombre, la TZR 80 R “Garriga Réplica”, para luchar nuevamente con la “Pons Réplica” que Honda había lanzado. Tal fue la repercusión de lo conseguido por Garriga en 250, por su llegada a 500, alcanzando el podio en el GP de Inglaterra de 1992, que las marcas que poco antes vetaban pilotos españoles comercializaban ahora motos con sus nombres.

Si Garriga fue pionero en las motos de gran cilindrada, también fue el primero en llegar a un podio en Superbikes, algo que consiguió en su cuarta salida. Pocos días después,  la marca que le hizo debutar en la categoría reina 7 años antes, Cagiva, le llevó como piloto invitado de 500 cc a Montmeló, dónde Garriga anunció su retirada.

Así pues, el 27 de agosto recibimos el comunicado de su familia anunciando su fallecimiento y pidiendo respeto a la intimidad de los momentos. Ha muerto Joan Garriga, un deportista, un pionero que rompió barreras, uno de los primeros pilotos españoles de moto gorda reconocidos internacionalmente y por cuyos logros deportivos será recordado por la afición, por cuyos logros deportivos la afición creció en España.

Foto: Joan Garriga club oficial

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