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1 de abril de 2020 1/04/20

Bundesliga

James, al rescate de Ancelotti

El colombiano rindió a altísimo nivel frente al Schalke, y parece que Ancelotti, ya sin Lahm y Xabi Alonso, le dará un papel preponderante en su sistema


20 de septiembre de 2017 David de la Peña - Sportyou

La segunda temporada de Carlo Ancelotti en Múnich tiene dos escollos difíciles de superar. Las retiradas de Xabi Alonso y Philipp Lahm han arrancado de raíz el motor creativo del equipo, que inevitablemente tiene que reinventarse. Quizás en su último año no maracaban la diferencia como en sus mejores momentos, pero su talento para diseñar situaciones ventajosas para su equipo a través del balón fue un seguro de vida durante los 9 meses que duró la competición.

El arranque de temporada del Bayern ha dejado algunas sombras, sobre todo porque el sistema de juego del equipo aún no está definido. Ancelotti cuenta con una plantilla que le permitirá poner en liza diferentes variantes, aunque parece que la llegada de James Rodríguez es la que definirá gran parte del estilo. Quedó claro en el encuentro ante el Schalke 04, primera titularidad del jugador colombiano en la Bundesliga, donde jugó a altísimo nivel.

James con Thiago

La principal duda tras el fichaje de James Rodgríguez estaba en cómo iba a compatibilizar el técnico italiano a español y colombiano. El curso pasado, el canterano blaugrana jugó su mejor curso en Alemania, y lo hizo como mediapunta, por delante de un doble pivote que generalmente estuvo compuesto por Xabi Alonso y Vidal. Los acompañantes en tres cuartos fueron variando, pero por lo general los Robben, Ribery, Müller, Douglas Costa o Coman esperaban en los costados; es decir, jugadores enfocados a la verticalidad, de una u otra forma, bien con pelota y a través del desborde, o bien con sus movimientos sin balón.

La cuestión por tanto era cómo iba a repartir el espacio Ancelotti a dos jugadores tan intervencionistas como James y Thiago. Bajar un escalón al español y darle la mediapunta al colombiano era una opción, pero entonces se perdería esa magia que mostró Thiago cerca del área y podrían quedar en evidencia los errores surgidos a partir de los riesgos que suele tomar en una zona más peligrosa. Aún no hay nada definido, pero en los últimos minutos frente al Schalke 04, se vio que sacrificar a un extremo puede ser una solución.

El secreto está en la banda derecha. La figura de Kimmich puede equilibrar la propuesta, ya que el talento del lateral alemán compensaría el tipo de movilidad de James. Con Kimmich, James y Thiago tendrían otro apoyo para formar “triángulos de posesión”, sin perder una profundidad que él también sabe dar con movimientos largos y profundos a una zona que estará siempre despejada. Además, Vidal podría ser el segundo pivote en el perfil derecho si se elige a Rudy para que guarde la posición en la zona izquierda, de modo que se tendría otro elemento para cargar el área junto a Lewandowski en el caso de que sea Müller el sacrificado. Con esta fórmula, James y Thiago se encontrarían en zonas interiores y podrían mejorar la calidad de una posesión que hasta el momento tiene vías de escape.

Más fórmulas

Ancelotti tiene en Kimmich y Alaba dos alternativas para potenciar un juego asociativo, pero también para ganar profundidad exterior -el italiano ya enfocó a los laterales a una función mucho más externa de lo que vimos con Guardiola-, lo que le permitiría jugar con diferentes variantes. Su famoso “árbol de navidad” es una de ellas.

Con Rudy como pivote posicional y Hummels y Boateng o Javi Martínez, el equipo tendría cierta claridad en el primer pase, con el apoyo de Kimmich y Alaba en esa fase del juego, algo que alimentaría a la dupla Thiago-James, que con esta variante podría estar en dos alturas distintas. Con opción de intercambiarse según la necesidad, el Bayern podría hacer fuerte el lado izquierdo para gestionar la posesión, y cargar el otro perfil con Vidal o Tolisso más Müller, o incluso fijar un hombre en la derecha -Robben o Coman- en el caso de querer desbordar en situaciones de uno contra uno y no buscar situaciones de finalización directa en el otro costado.

Es obvio que Ancelotti tiene un abanico amplísimo de posibilidades, pero hay pocas dudas de que un Bayern sólido con pelota debería pasar por una buena sintonía entre Thiago Alcántara y James Rodríguez, algo que no será fácil de conseguir sin prescindir de desborde (Robben, Ribery o Coman) o pegada (Müller). Para empezar, en Gelserkinchen vimos a un James enchufado, con espacio y confianza. Es un gran primer paso.

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