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21 de septiembre de 2020 21/09/20

Opinión

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Iniesta es el mejor; Xabi puede solo


  • 03 de junio
    de 2012
  • José Miguélez

1-0, como hace cuatro años en el último encuentro amistoso antes de aventurarse a la conquista de la Eurocopa de Austria y Suiza. Pero con sensaciones distintas a las de entonces, la verdad. La Roja salió en 2008 del partido ante Estados Unidos en Santander, además de con una sonora colección de silbidos, con muchas dudas en el equipaje. Esta vez, aunque necesitó más de ochenta minutos para encontrar un gol, aunque la dimensión del rival invitaba a una mayor exigencia, la selección dejó una imagen excelente. Con algunos detalles defensivos para ponerse en lo peor, pero con saludables noticias ofensivas. La mejor, Iniesta, que es un futbolista definitivamente maravilloso.

Para jugar con el viento a favor, desde la normalidad inicial del dominio abrumador de los equipos en los que milita, pero también, o sobre todo, con el aire en contra. No es casualidad que las mejores maniobras de Iniesta aparezcan siempre en los momentos agónicos de los de su bando. Es porque se siente fuerte para cargarse todo el peso a la espalda y porque se tiene una fe infinita. Es humilde fuera, no se concede importancia, pero sobre el campo no cabe más ambición ni mayor concepto de uno mismo para intentar lo que intenta. Ya sea en forma de regate, de pase o de tiro. Como ayer en Sevilla, cuando de un simple encontronazo con el balón sacó un slalon, con el consiguiente cambio de ritmo en el momento final, y la redención de España. A última hora, miró al portero chino y giró el tobillo para regalarle el gol a Silva. Iniesta es el mejor, el que más argumentos concede para que el personal se vuelva a poner a soñar.

Si lo de ayer servía de verdad como prueba, si había interés por parte de Del Bosque para tomar algunas notas, el partido le concedió unas cuantas. El estado de Silva, por ejemplo, desaconseja cualquier reedición del ‘castigo’ que una mala tarde le ocasionó en el Mundial. Pero también la profundidad de Alba, el valor de Jesús Navas como recurso, los lugares y dorsales donde se concentran los incidentes de fragilidad defensiva… Y sobre todo el exceso que en muchas ocasiones representa reunir sobre el campo (para estorbarse) a Busquets y Xabi Alonso. Con ese debate se comenzó el pasado Mundial y Del Bosque, con el título de su parte, no dio nunca su brazo a torcer. Pero lo que dejó ver el segundo tiempo, que Xabi Alonso se basta y se sobra ahí solo (y más ante ciertos rivales), es por lo menos para contemplarlo. De momento, durante una parte, ya lo ha probado. Es un paso.

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