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24 de mayo de 2018 24/05/18

Opinión

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Un intruso en el último concierto de Iniesta


  • 06 de mayo
    de 2018
  • Iñaki Cano

El último clásico de Andrés Iniesta merecía haber sido de otra manera. Iniesta, que engrandece este deporte llamado fútbol, no debería haberse despedido de los duelos entre el FC Barcelona y el Real Madrid con tanta polémica producida por un desastroso arbitraje. Debería haber sido todo mucho más espectacular, futbolísticamente hablando.

Iniesta estuvo en el campo rodeado por más de 20 grandes jugadores que querían disputar un partido que nunca puede ser descafeinado. El prestigio de esos jugadores y la historia de los dos clubes prohíbe saltar el campo para cubrir el expediente.

Iniesta estaba deseando hacer disfrutar a los 100.000 espectadores que acudieron al Camp Nou para festejar la Liga y la Copa, y contra qué mejor rival. Todo comenzó como siempre entre los más grandes de Europa. Los azulgrana buscaban mantenerse invictos en la Liga y los blancos quería romper el récord.

El FC Barcelona, el Real Madrid y por supuesto Iniesta iban a ser los protagonistas del clásico hasta que la tensión del encuentro hizo que el ¿árbitro? acaparara los focos. Con sus errores, Hernández Hernández hizo que hasta Messi se calentara. Ninguno de los árbitros vio a Bale clavarle los tacos a Umtiti y luego… el rosario de la aurora. Falta de Suárez que terminó en gol, penalti no señalado a Marcelo, patadas a destiempo… La mala conciencia del colegiado y su grotesco arbitraje ensuciaron el último clásico de Iniesta. Un mal concierto de pito eclipsó lo que podía haber sido un mejor partido entre el Barça y el Madrid bajo la batuta de Don Andrés. Lástima que siempre haya algún mal intencionado dispuesto a patear el concierto.

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