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19 de abril de 2024 19/04/24

Serie A

Icardi se disfraza de Messi

El delantero argentino ha vivido su mejor noche en el fútbol europeo, tras marcar un hat trick para darle el derby della Madonnina al Inter, que venció 3-2 al AC Milan


15 de octubre de 2017 David de la Peña - Sportyou

El Inter se ha llevado el derbi contra el Milán (3-2) en un encuentro vibrante y lleno de alternativas. El derby della Madonnina había dejado enfrentamientos recientes llenos de emoción -el 2-2 del pasado curso es un gran ejemplo- pero hacía años que no veíamos un partido que fuese tan de la mano en cuanto a diversión y calidad. Es indiscutible que dos de los grandes gigantes del fútbol italiano habían pegado un bajón importante a nivel cualitativo, y la inversión llegada desde Asia ha provocado un evidente salto de nivel. Por supuesto, aún no están a la altura de lo que ambas escuadras merecen por nivel histórico, pero poco a poco van acortando los plazos.

De momento, es el Inter de Spalletti el que demuestra ser un equipo más redondo. El extécnico de la Roma apostó por esa estructura de medio campo en la que Gagliardini y Vecino comparten el doble pivote en en un 4-2-3-1 y Borja Valero se mueve por delante de ambos -a veces el español arranca desde más atrás-, en una alternativa más sólida en la presión. En el primer tiempo el dominio local fue constante, sobre todo gracias a un Candreva que intercambiaba movimientos de apoyo en zonas interiores con conducciones muy agresivas en banda. El Milan, en un 3-5-2 en el que la pareja de puntas era André Silva y Suso -muy falta de profundidad por la baja de Kalinic- apenas podía desplegarse.

En medio de ese dominio interista apareció el primer zarpazo del gran hombre del partido: Mauro Icardi. Candreva se sacó un centro medido entre centrales y Donnarumma, y el argentino, con un remate certero por la armonía de su gesto, mandó la pelota pegada al palo a pesar de no conectar de lleno con el cuero. Fue el primero de sus gritos en una noche mágica. El Milan se veía muy superado y Montella tomó cartas en el asunto.

No varió el técnico napolitano ese 3-5-2 de partida, pero sí hizo un movimiento que agitó el partido. Cutrone -un punta que sí iba a aportar profundidad- entró por Kessie,  y Suso pasó a jugar de interior derecho, con Biglia como pivote y Bonaventura como interior izquierdo. Fue un movimiento interesante porque los fichajes del Milan han deshecho ese 4-3-3 en el que Suso lució el curso pasado. Ahí, el gaditano recibía en el pico del área para terminar jugadas, y este cambio le volvía a dar recepciones sobre el costado derecho -donde más brilla- pero además le obligaba a participar en la elaboración.

La variante cambió la cara del Milan, que se acercó a la meta de Handanovic con más frecuencia. Suso, con una de esas jugadas en las que traza una diagonal hacia dentro, mandó la pelota al segundo palo con una rosca suave y precisa, e igualó la contienda. La dinámica decía que el cuadro rossonero podría darle la vuelta al marcador, pero ahí volvió a aparecer Icardi. Cuando el choque se volvió loco, primero mandó el cuero con un elástico remate fuera del alcance de Donnarumma, y después tuvo la sangre fría de poner el 3-2 desde el punto de penalti para deshacer la igualada tras el tanto en propia meta de Handanovic, viviendo la que ha sido su mejor noche en el fútbol europeo.

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