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6 de julio de 2020 6/07/20

Opinión

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Homenaje al portero humilde


  • 18 de febrero
    de 2012
  • Sergio Cortina

Ser portero en finca humilde nunca fue fácil. El mármol no te brilla tanto como a los otros y las propinas llegan con cuentagotas. Eso si llegan.

Y si el oficio es fastidiado, imagínense ejercerlo bajo los tres palos de un equipo modesto. En el infrafútbol, donde las defensas tienen más agujeros que unos calcetines viejos, el de la camiseta rara tiene que multiplicarse. Siempre bombardeado, pulpo por narices, al portero en finca humilde sólo le queda un consuelo y es saber que tendrá su momento. Fijo. Porque cuando el equipo naufrague, que lo hará, él encontrará su hueco para alzarse en ese cuadradito embarrado donde cualquier bote extraño puede amargarte la carrera. Escribo esto y pienso en gente que lo hace cada domingo como Toño, del Racing o Roberto, del Granada.

San Antonio conectó el modo arcade contra el Atleti y bordó el fútbol firmando once paradas para asegurar la virginidad de su portería una vez más. Se dice pronto pero el Racing acumula ya diez ‘ceros’ esta temporada gracias a la manopla ágil de Toño Martínez. Si el once cántabro viene defendiendo como los ángeles y es el quinto equipo que menos encaja (26) es en gran parte gracias a este alicantino al que David Vidal le aconsejó cambiarse el nombre. No veía el bigotón insigne que Toño fuera plan para un futbolista profesional y claro, se equivoco de pleno.

Cosa parecida es la de Roberto Fernández en el Granada. Dejó su marca en El Molinón, en El Sádar y está replicando la operación en Los Cármenes gracias a exhibiciones como las despachadas ante Valencia o Sevilla. Hasta su lesión llevaba una media impoluta según la cual saldaba sus actuaciones con poco más de un gol por encuentro y su vuelta se antoja crucial para que el Granada pueda fortalecerse en la batalla por evitar el descenso. Ni que decir tiene que es un cromo legendario en Granada tras su machada en el play-off de ascenso cuando no tuvo mejor ocurrencia que parar un penalti y marcar otro.

Porque los goles duelen aun más cuando sabes que pueden costarte la vida, vaya este pequeño homenaje a los porteros en finca humilde.

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