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21 de octubre de 2021 21/10/21

Pilotos

Hamilton vs. Vettel, dos gallitos con mucho pico

La polémica acción entre los dos contendientes por el título en el GP de Azerbaiyán abre una nueva guerra que afectará en el devenir del campeonato


26 de junio de 2017 David Sánchez de Castro - Sportyou

Lewis Hamilton y Sebastian Vettel demostraron en el GP de Azerbaiyán dos cosas: que son capaces de lo que sea por ganar el título y que la boca les pierde más de lo que deberían. Si ambos han demostraron en innumerables ocasiones que son capaces de lo mejor, ahora parecen irremediablemente encaminados a mostrar lo peor.

Por mucho que a Vettel le fastidie, la telemetría no miente: Hamilton no frenó detrás del safety car de la polémica. La FIA determinó con la telemetría en la mano que mantuvo una velocidad constante y que, si acaso, levantó el pie cuando anunciaron que el coche de seguridad se iba a ir. Hizo exactamente lo mismo que en el anterior, por lo que el cabreo de niño pequeño y el ‘empujón’, cual chulito de gimnasio con poco cerebro, que le metió Vettel estaba fuera de todo lugar. Como dijo Hamilton, si Vettel quiere demostrar lo que es, que lo haga fuera del coche.

Por muy oportunista, y casi demagógico que suene, los pilotos de Fórmula 1 deben ser ejemplos para la sociedad. La FIA se toma muy en serio la seguridad en las carreteras, y por eso lideran la campaña ‘FIA Action Road Safety’, en la que potencian la seguridad vial. Imágenes como la de Vettel embistiendo a Hamilton no son las que quieren promover en la Federación internacional, y por eso sorprende la laxitud con la que castigaron la acción los comisarios. La agresión que, a todas vistas, cometió Vettel es digna de una bandera negra, pero se saldó con un ‘stop&go’ y 10 segundos. Las imágenes dejan muy pocas dudas:

Ahora tocará un cruce de declaraciones mutuas. Ni Hamilton ni Vettel se van a morder la lengua para tirarse ‘chinitas’ cada vez que puedan. Tocan semanas en las que cada mensaje del británico en las redes sociales se verá como un dardo hacia el líder del Mundial, y el mutis de este, lo mismo. Y los púlpitos mediáticos de uno y otro empezaran a escupir las bondades de su defendido y las maldades de su enemigo. Como ocurrió en 2007 entre Hamilton y Alonso, o en 2010 entre Vettel y el mismo Alonso, la prensa tomará partido por uno u otro.

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