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11 de noviembre de 2019 11/11/19

Rio 2016

Gradas vacías en los Juegos Paralímpicos

El aforo de los recintos no se cubre en la mayoría de las disciplinas ni en una cuarta parte. La natación ha sido, hasta el momento, el deporte más visto


15 de septiembre de 2016 - Sportyou

Las gradas a medio llenar de los Juegos Olímpicos fueron sólo el presagio de lo que vendría después en los Paralímpicos. Estos se celebran sólo unas semanas después, pero Río de Janeiro es como si estuviera desierto. A pesar de los intentos del comité organizador por incentivar al público, la respuesta no ha sido la esperada.

Las entradas son cuatro veces más baratas que en los Juegos Olímpicos, y se han regalado a los estudiantes. El viernes, antes de que comenzara la competición, apenas se habían vendido 1.4 millones de entradas, de un total de 2.5 millones, entre los que se incluyen los boletos regalados a los jóvenes con tal de que los estadios no estuvieran vacíos. Pero ni con rebajas o entradas regaladas se ha conseguido llamar la atención de la población brasileña.

Las competiciones de judo y tenis de mesa contaron con la presencia de tan sólo un cuarto de la capacidad de los recintos. De hecho, un trabajador tomó el micrófono al término de la competición de raqueta para preguntar quién quería una pelota hasta que se dio cuenta de que no había nadie a quien entregársela. Más suerte ha corrido la competición de natación, una de las que más aficionados ha reunido mientras que el seis veces medallista de oro en Londres 2012, Daniel Dias, competía.

Liliam Lima, una voluntaria de 65 años, afirmó que los primeros días de la competición paralímpica el público era “mucho menos que los primeros días de los Olímpicos”. Sin embargo, se mostró confiada de cara a la recta final, en la que espera que la gente se acerque a disfrutar de las hazañas de los deportistas.

Las comparaciones con el público de Londres 2012 han sido inevitables, y muchos lo achacan a los recortes presupuestarios que incluyen molestas formas de transporte desde un punto de la Villa a otro. “Nos dijeron que podría tomar hasta dos horas para llegar al estadio. Es una broma”, afirmó Jonnie Peacock, que se mostró muy molesto con los arreglos ofrecidos para suplir el déficit presupuestario.

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