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25 de marzo de 2019 25/03/19

Carreras

El GP de Austria que Keke Rosberg ganó por los pelos

La temporada de 1982 de Fórmula 1 estaba siendo no ya accidentada sino dramática, con los fallecimientos de Gilles Villeneuve en Bélgica y Ricardo Paletti en Canadá, más el grave accidente de Didier Pironi en Alemania, que cortó su carrera deportiva en la Fórmula 1. Además, como novedades técnicas, aparecieron dos conceptos importantes para el […]


16 de junio de 2015 Revista del Motor - Sportyou

Elio de Angelis

La temporada de 1982 de Fórmula 1 estaba siendo no ya accidentada sino dramática, con los fallecimientos de Gilles Villeneuve en Bélgica y Ricardo Paletti en Canadá, más el grave accidente de Didier Pironi en Alemania, que cortó su carrera deportiva en la Fórmula 1. Además, como novedades técnicas, aparecieron dos conceptos importantes para el desarrollo tecnológico de los monoplazas: el efecto suelo y el comienzo de la era turbo.

El GP de Austria de 1982 se disputó en el legendario Österreichring y fue uno de los GPs de Austria más curiosos. Sus casi 6 kilómetros de pista, con apenas unas curvas como la ‘Bosch Kurve’ (que se pasaba a 310 km/h), eran todo un desafió de valor para los pilotos. Era considerado como el Spa Francorchamps alpino.

La calificación transcurrió sin problemas. Fué dominada por los coches con motor turbo, que aunque eran muy pesados, entregaban una potencia notablemente superior a la de sus rivales. Formaron la primera línea de parrilla los Brabham-BMW de Nelson Piquet y Riccardo Patrese. Keke Rosberg con Williams y Elio de Angelis con Lotus, que serían nuestros protagonistas de la carrera, sólo pudieron ser quinto y sexto respectivamente.

Nelson Piquet dominó en la salida mientras que Alain Prost , en su Renault, adelantaba a Riccardo Patrese para colocarse en segundo lugar. Después de las paradas en boxes para repostar y cambiar ruedas, Patrese lideraba el GP por delante de Prost, de Angelis y Rosberg.

En este punto de la carrera entró en juego la fiabilidad, algo que era importante en la época ya que causaba muchas bajas. Durante aquella época era muy habitual ver grandes explosiones espectaculares de motores con el fuego y humo como grandes protagonistas. Riccardo Patrese fue el primero en sufrir una avería mecánica en su motor seguido de Nelson Piquet con un fallo eléctrico. Esto dejó a Alain Prost en cabeza controlando la diferencia con Elio de Angelis a 30 segundos. Detrás del italiano iba Keke Rosberg a 10 segundos pero recortando distancias poco a poco.

A cinco vueltas del final llegó el momento clave. Alain Prost sufrió una avería de inyección en su motor Renault turbo dejando la pelea en un mano a mano entre de Angelis y Keke Rosberg. El finlandés olió sangre y, en una gran remontada, presionó hasta el límite al italiano de Lotus.

En la última vuelta, llegando a la curva ‘Bosch Kurve’, Elio de Angelis cometió un error perdiendo velocidad en la salida de la curva que daba a la linea de meta. Keke Rosberg no lo dudó. Apretó el acelerador a fondo y escondió su Williams a rebufo del Lotus para intentar ganar pero fué en vano. Se quedó a 0.050 segundos de lograrlo registrando el que sería el tercer final más apretado de la historia de la F1.

Como curiosidad, esta sería la última vez que Colin Chapman lanzaría su gorra al aire como vencedor de una carrera ya que fallecería por causa de un infarto a finales de año.

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