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6 de febrero de 2023 6/02/23

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Golf artesano

La historia nace en una plantación de té de Bengala Occidental, en la India. Allí los hijos de los trabajadores aprovechan la cercanía del Chalsa Polo Club para ganarse unas rupias ejerciendo de caddies para los ricos que juegan al golf, y de ese modo ayudar a sus familias. Al atardecer, cuando ya no quedan […]


4 de septiembre de 2015 - Sportyou

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La historia nace en una plantación de té de Bengala Occidental, en la India. Allí los hijos de los trabajadores aprovechan la cercanía del Chalsa Polo Club para ganarse unas rupias ejerciendo de caddies para los ricos que juegan al golf, y de ese modo ayudar a sus familias. Al atardecer, cuando ya no quedan jugadores en el recorrido, llega su turno.

Ellos mismos se han construido sus palos con la madera del bosque cercano a su aldea. Su pasión por el golf es tal que, cuando los guardas del bosque no vigilan, cruzan el río, se suben a los árboles y cortan las ramas más idóneas, flexibles y duras, para construirse los palos de golf. Todo en madera. El putter lo rematan con los restos de alguna lata perdida, que pegan a la cabeza para asegurar más el último golpe, y seguramente más importante, de cada hoyo.

En el vídeo podemos ver cómo fabrican sus “herramientas” y golpean después las bolas perdidas, que recuperan del agua adonde los profesionales las han lanzado en sus fallos. Cuando el reportero les pregunta cuál es su sueño, todos tienen el mismo: ser el número 1 del mundo en golf. ¿Por qué no? Seve Ballesteros en sus inicios, en Pedreña, también se construía sus palos y después llegó a ser el mejor del mundo.

Vía | El Periodigolf

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