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27 de noviembre de 2022 27/11/22

Opinión

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Gerard Piqué, cierra la puerta, pero la deja entreabierta


  • 04 de noviembre
    de 2022
  • Ricardo Rosety

Gerard Piqué es un hombre de palabra. Dijo que si era el problema, se iría. Dijo que no sería suplente que se retiraría. Y le han tomado la palabra al pie de la letra. No le queda más remedio que dar ese paso ante tanto recuerdo a sus palabras. Los primeros, en el club. Le han relegado a la suplencia y le han convertido en un problema y le han ido minando la moral hasta el punto en que ya no aguanta más. Hace 5 meses era un pilar fundamental en el equipo de Xavi Hernández, pero se ha caído de la nómina de centrales elegidos hasta el punto de que ha jugado cuando no ha quedado más remedio. Después está su ficha, que ha pasado de solución por sus ‘diferimientos’ a problema por sus cantidades acumuladas. Cuando Piqué se negó a una reducción más, ya no hubo vuelta atrás.

Estos tres meses han provocado que los aplausos al central se convirtieran en pitos. No ha pasado sólo con él, pero hay un sector de aficionados que también entiende que donde antes estaba el escudo ahora está uno de los problemas del FC Barcelona. Piqué nunca ha sido un jugador más. Un verso libre y sin control para el Barça y un provocador para los rivales. Una diana fácil que no esperaba que le apuntara desde dentro. Podría haber elegido quedarse, cumplir y cobrar su contrato, pero eso sólo significaría ahondar en la herida abierta con un símbolo de la historia del club. No se va porque asuma su suplencia. Se marcha porque entiende que la decisión deportiva está marcada y muy contaminada por su contrato.

Porque a Gerard Piqué le han enseñado la puerta. Lo hizo Xavi, desde su amistad, porque no iba a jugar. No le creyó. Joan Laporta y su junta directiva, porque su contrato estaba muy por encima de lo que podía pagar el Barça. Le empujaron a tomar una decisión que no quería, pero ahora no tiene otro remedio. «La retirada de Piqué llevábamos tiempo contemplándola conjuntamente, últimamente se había intensificado esta reflexión”, decía Joan Laporta en una improvisada e inesperada reacción en Barça Tv. A Piqué le gusta tomar sus decisiones y no que las tomen por él y por eso prefiere no esperar a junio.

Hasta en eso es un tipo diferente. Se siente injustamente tratado y señalado, tanto en lo deportivo como en lo contractual y no es el final que merece un futbolista de su talla y de su historia por muy altivo que haya sido desde su posición de jugador de élite. Le ha pasado igual que con la selección cuando se vio superado ante una situación que ya no podía controlar. Precisamente él, que sí de algo ha presumido siempre es de tenerlo todo bajo control. Hasta en sus vaciladas.

Se va sin dar tiempo a una despedida. Lo hace a su manera, pero reflejando cierta soledad. Es la solución que deja a todos contentos en el club con la mirada puesta en gastarse ese dinero que perdona Gerard Piqué porque eso sí que “es un gesto de barcelonismo”. Por eso llegan ahora las palabras de reconocimiento de esos mismos que han embarrado los últimos meses de un futbolista que nunca ha necesitado ayuda para ser noticia también fuera de los terrenos de juego. Es cierto que se marcha, pero no hay duda de que le han enseñado la puerta de salida. Esa puerta no la cierre del todo porque aunque ahora tiene que claudicar, al mismo tiempo anuncia que volverá. ¿Mirando al palco?

Adiós al futbolista. Bienvenido al futuro presidente del FC Barcelona.

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