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16 de julio de 2019 16/07/19

Tenis

Monfils y la pitada que se convirtió en risas

Llegó la hierba, la superficie más mítica y reverenciada del circuito. Su catedral, Wimbledon, es la catedral del tenis. Su textura, agradable a la vista y traicionera para el jugador, siempre resbala y dificulta los apoyos. ¿Y su sabor? Pregunten a Gael Monfils, que en su victoria ante Haider Maurer en Stuttgart, demostró una vez […]


11 de junio de 2015 TENNISTOPIC - Sportyou

Gael Monfils

Llegó la hierba, la superficie más mítica y reverenciada del circuito. Su catedral, Wimbledon, es la catedral del tenis. Su textura, agradable a la vista y traicionera para el jugador, siempre resbala y dificulta los apoyos. ¿Y su sabor?

Pregunten a Gael Monfils, que en su victoria ante Haider Maurer en Stuttgart, demostró una vez más su faceta de showman. El francés dejó una volea en la red y, enfadado, lanzó su raqueta contra el suelo. Error. Pitada a la vista que nunca llegó. Sí lo hicieron las risas unánimes del público, al comprobar cómo Gael se arrodillaba, acariciaba la hierba y la besaba. Genio y figura.

Por cierto, un Monfils que tiene una misión en el torneo alemán: “No importa si no eres un buen jugador sobre hierba. ¡Necesito que ganes ese coche para mí! Así que, haz el esfuerzo”. La petición, exigencia más bien, es de su preparador físico, consciente de que el nombre y el premio del torneo llegan desde la marca de coches Mercedes. “Él está enamorado de los coches y lleva dos días hablando de eso. De momento he ganado mi primer partido y espero mantener este buen juego y conseguir su coche”, sentencia Monfils.

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