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6 de diciembre de 2019 6/12/19

Fútbol

Fracaso de la selección olímpica

La selección española olímpica se ha llevado un palo definitivo. Los chicos de Luis Milla se van para casa tras la segunda jornada del grupo, mucho antes de lo previsto, que eran las medallas. Después de sucumbir ante Japón fue Honduras la que le ha dado la última estocada. El gol inicial de Bengston fue […]


29 de julio de 2012 - Sportyou

La selección española olímpica se ha llevado un palo definitivo. Los chicos de Luis Milla se van para casa tras la segunda jornada del grupo, mucho antes de lo previsto, que eran las medallas. Después de sucumbir ante Japón fue Honduras la que le ha dado la última estocada. El gol inicial de Bengston fue bien defendido por un rival que se convirtió en un frontón. Cuando no aparecían sus defensas lo hacían los palos, el portero o el árbitro, que no pitó dos penaltis claros en el tramo final.

Centró Espinoza desde la izquierda, Bengston se anticipó a un inocente Jordi Alba y le picó el balón a De Gea de cabeza. España empezó el partido perdiendo y los nervios pudieron con los chicos de Luis Milla. Les costó horrores enchufarse al partido y después de media hora empezó a inquietar la portería de Mendoza. De nuevo la creación de juego fue el punto débil. Solo cuando el balón lo tocaba Mata llegaban las ocasiones. El jugador del Chelsea se echó el equipo a la espalda y contó con tres ocasiones claras antes del descanso, las tres rozaron el poste. En la reanudación entró Ander Herrera por Koke, que no aportó en los minutos que estuvo sobre el campo.

Pese a que Espinoza pudo hacer el segundo en un remate que dio contra el palo, la segunda parte fue totalmente española. El duelo se convirtió en un acoso sin derribo que creció con la entrada de Rodrigo por Isco a veinte minutos del final. Los palos se sucedieron. Primero Adrián de cabeza, después Muniain y para terminar Rodrigo. Mendoza tuvo su cupo de protagonismo con una estirada brutal a un cabezazo del propio Rodrigo. Esa dosis de fortuna necesaria para salir de momentos de apuro tampoco la encontró España en el acierto del árbitro, que se comió dos claros penaltis en los diez últimos minutos, uno a Adrián y otro a Rodrigo. Los españoles dieron una mala imagen no solo futbolísticamente, pues perdieron la compostura con sus airadas protestas. Un fracaso con mayúsculas.

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