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27 de junio de 2019 27/06/19

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Exhibición en la clandestinidad

España no cayó en la trampa de partidos anteriores. Entró al partido desde el primer minuto con un mensaje contundente. !Aquí mando yo y se hace lo que yo diga! Se olvidó de actuaciones recientes algo perezosas y montó una exhibición en la primera media hora del partido. Hacía tiempo que la Selección no salía […]


12 de octubre de 2012 Julián Ávila - Sportyou

España no cayó en la trampa de partidos anteriores. Entró al partido desde el primer minuto con un mensaje contundente. !Aquí mando yo y se hace lo que yo diga! Se olvidó de actuaciones recientes algo perezosas y montó una exhibición en la primera media hora del partido. Hacía tiempo que la Selección no salía al campo con tanta intensidad e intención. A los cuatro minutos ya había contado con dos clarísimas ocasiones de gol ante un asombrado Veremko. Una declaración de intenciones de la campeona del mundo. No estaba dispuesta a dejarse sorprender para después tener que resolver con las prisas. Había cambiado el guión. Los jugadores montaron un rondo gigantesco por todo el campo ante ña desesperación de un rival que no paraba de tragar millas y millas detrás del balón sin encontrarlo. Hasta los seguidores que tuvieron que escucharlo por la radio, ya que nadie pagó por televisarlo para el territorio español, se dieron cuenta del baile armónico y de que no tardaría en llegar el primer gol.

No se hizo esperar mucho y en el minuto doce Jordi Alba, previo fuera de juego, en una jugada muy elaborada rompió el cerrojo. España se creció ante el vendaval de buen juego y logró el segundo en otra jugada precisa en ataque, que rubricó Pedro. Un recital comandado en el medio el campo por los clásicos Xabi Alonso y Xavi, con la colaboración de Cazorla, ya que Busquets había retrasado su posición a la de central.

Del Bosque volvió a recurrir al nueve falso y la jugada le salió redonda. Trituró a su rival a base de toques rápidos, se asociación en espacios reducidos y de apoyos permanentes. Caviar, dirían por estas tierras. Delicatesen, en otras. Mientras, los bielorrusos solo veían pequeñas y endiabladas criaturas haciendo malabarismos con el balón. Desesperación absoluta en un rival que había dado muestras de ser correoso. Nada de lo anterior sirvió. Estaba en la lona desde el primer momento y no paraba de recibir golpes. Solo la belleza del castigo mitigó el dolor de los seguidores locales. No había consuelo para los jugadores, más pendientes de recibir una bombona de oxígeno ante el maratón organizado por los campeones. Los tres más avanzados fueron una pesadilla para una zaga cada vez más numerosa para intentar contener la hemorragia.

Ni el descanso tranquilizó las intenciones de España. Mantuvo el nivel de juego aunque es cierto que comenzó a administrar el esfuerzo porque el martes les aguarda un nuevo compromiso contra Francia. Le sirvió con marcar el tercero y el cuarto, obra de Pedro, para cerrar un partido que nunca estuvo abierto.

Bielorrusia. Veremko, Filipenko, Martynovich, Plaskonny, Shitov, Dragun, Bordachyov, Tigorev, Volodko, Hleb y Rodionov.
España: Casillas, Arbeloa, Ramos (Albiol, m. 69), Busquets, Alba, Xabi Alonso, Xavi, Cazorla, Pedro, Cesc y Silva (Iniesta, m. 55).
Arbitro. Serge Gumienny (Bélgica).
Goles. 0-1, m. 12: Jordi Alba. 0-2, m. 20: Pedro. 0-3, m. 68: Pedro. 0-4, m. 71: Pedro.

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