SPORTYOU

Archivo
22 de septiembre de 2020 22/09/20

Serie A

Eusebio Di Francesco, el capitán del barco de Monchi

El exdirector deportivo del Sevilla ya tiene entrenador para su primer año al frente de la Roma: un exjugador del club que triunfó al mando del modesto Sassuolo


14 de junio de 2017 David de la Peña - Sportyou

“El partido empieza 1-0”, afirmó Monchi en su presentación con la Roma, haciendo referencia a la tremenda acogida que tuvo su fichaje. Los periodistas congregados coincidían al referirse a él como “el mejor director deportivo del mundo”, una apreciación que resume la tremenda exigencia que tendrá el andaluz durante su nueva etapa en el fútbol italiano.

La salida de Luciano Spalletti dirección Milán -entrenará al Inter- ha obligado al español a lanzarse al mercado en busca de un entrenador para su primer año en Roma, y el elegido ha sido Eusebio Di Francesco, que llega tras hacer un gran trabajo en el Sassuolo. Exromanista -jugó en la capital entre 1997 y 2001 y formó parte de la plantilla del histórico Scudetto logrado con Fabio Capello-, regresa a casa después de haber ganado mucho crédito en banquillos de segunda y tercera fila.

El Sassuolo fue la última estación de una andadura complicada, que alcanzó un punto de inflexión cuando en la temporada 2010/2011 logró ascender al Pescara a la Serie B. El hoy técnico romanista puso la semilla -con él un jovencísimo Marco Verratti comenzó a tener continuidad en las alineaciones del primer equipo- de un proyecto que lograría el ascenso a la Serie A de la mano de Zdenek Zeman, del que sin duda aprendió ciertos conceptos durante el tiempo que el preparador checo le entrenó en la Roma.

Sassuolo y Di Francesco han crecido de la mano

En cualquier caso, su explosión en los banquillos ha tenido lugar en el Sassuolo. El modesto club de la Emilia Romagna ha hecho gala de un soberbio criterio en los últimos tiempos, sabiendo aprovechar la inversión de la Mapei, administrando francamente bien sus recursos, y haciendo gala de una gran respuesta a las inevitables bajas que ha ido teniendo año tras año.

Sin duda el punto álgido llegó en la temporada 2015/2016, cuando el cuadro verdinegro pudo clasificarse para la Europa League. En la presente temporada el equipo ha vuelto a salvarse con solvencia, y sin duda esa regularidad, sumado al conocimiento de una casa complicada, ha hecho que la Roma haya decidido que sea él quien capitanee el barco, con el objetivo de dar el salto definitivo que le permita competir con la Juventus de Turín.

Presión, transiciones veloces y un sistema de salida trabajado

Evidentemente habrá que valorar la adaptación de Di Francesco a la Roma el 31 de agosto -se espera un verano movido-, aunque a priori puede llevar al equipo a conceptos similares a los que vimos con Rudi García entre 2013 y 2016. Con Spalletti, esta Roma ha añadido un punto de pragmatismo -salidas buscando en largo a Dzeko o la posición de Nainggolan como segundo punta para añadir un plus a la presión-, y lo lógico es creer que con el exentrenador del Sassuolo la idea se ‘endulce’.

Aún queda mucho verano, pero la llegada de Héctor Moreno -un zaguero que potenciará los primeros pases del equipo- parece también ir enfocada en ese aspecto. Di Francesco no rehusará salir en largo sobre Dzeko -ya lo hizo en su día en el Sassuolo con Simone Zaza-, aunque por lo general, su propuesta se basa en una construcción más elaborada. Magnanelli, Missiroli o Aquilani han sido sus mediocentros -en todos los casos hablamos de jugadores con buen pie-, y la estructura, con laterales a su altura e interiores dinámicos, ha estado enfocada a esta idea.

En ese sentido y aún sin fichajes, en la Roma lo tiene relativamente fácil. La figura de Leandro Paredes puede verse muy potenciada tras la llegada de Di Francesco, y a él se suma un Strootman muy capaz de convertirse en su socio. Nainggolan, en caso de seguir, es un gran complemento para ese trío central, gracias a su dinamismo y profundidad. A ellos se suma un Perotti que partiendo de uno de los costados en ese presumible 4-3-3 puede ayudar a que el circuito de pases acabe siendo estable.

Más allá de que su Sassuolo pretendiera organizarse con balón, la presión y la verticalidad tras robar ha sido también seña de identidad. Se vio especialmente en la etapa de Zaza, Berardi y Sansone en el ataque del cuadro verdinegro, tres lanzas que traían en jaque a las defensas de la Serie A. Por ahí, la capacidad de robo de Nainggolan y la velocidad de Salah -cierto que son dos jugadores que suenan para salir- son dos piezas excelentes para desarrollar esa fase del juego.

Obviamente, Di Francesco tendrá que adaptarse a sus ‘primeros espadas’ -Dzeko viene de hacer la mejor campaña anotadora de su cabeza y el bosnio demanda profundidad exterior y centros al área-, y aún así queda mucho camino hasta que la plantilla quede cerrada. En cualquier caso y teniendo en cuenta que el análisis válido no llegará hasta que se cierre el mercado, a priori la elección del entrenador es coherente, y sólo la incógnita de la adaptación a un vestuario con jugadores de primera fila pone una pequeña duda en la decisión de Monchi y su equipo.

Temas relacionados: , ,
Volver arriba