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19 de octubre de 2018 19/10/18

Opinión

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Yo estuve en la final de 1981


  • 03 de mayo
    de 2018
  • Paco Navacerrada

La vida, en general, y el deporte, en particular, siempre te da oportunidad de revancha. Yo estuve en la final de la Copa de Europa de 1981, que disputaron los mismos equipos que jugarán la final de la Champions League de 2018. Treinta y siete años después, Liverpool y Real Madrid vuelven a verse las caras tras aquella final del 27 de mayo de 1981. Aquel día el campeón inglés derrotó por 1-0 al Madrid. Ahora es tiempo de vendetta.

Tomé un autobús, junto a cuatro amigos, en la Estación Sur de autobuses de Madrid, en la calle Canarias. Eran las siete de la tarde del lunes 25 de mayo. Veintidós horas después, arribábamos a París. El viaje recuerdo que costó dos mil pesetas el pasaje de ida y vuelta. La entrada para el partido iba aparte. No me acuerdo del precio, pero era mucho más barato que los precios de hoy en día.

Fue poco más de un día en París. Ciudad preciosa. La ciudad de la luz. Fue mi primera final. Y fue una decepción. Grande, muy grande. Era la primera final de la Copa de Europa a la que llegaba el Real Madrid desde 1966. La ilusión del madridismo era enorme y el éxodo hasta París fue multitudinario por parte de los aficionados blancos. Recuerdo que el partido no fue bueno. Pocas ocasiones para ambos equipos, pero la más clara fue para el Real Madrid. Una lástima que aquel balón lo corriese Camacho y no Juanito, Santillana, Cunningham o Stielike. Camacho se quedó solo delante de Ray Clemence e intentó una vaselina. El balón quedó colgando por encima de la red de la portería inglesa. Ahí estuvo la final para el Real Madrid. Después, el famoso saque de banda, el fallo de García Cortés y Alan Kennedy fusilando a Agustín.

La vuelta a Madrid fue terrible. Veintiuna horas de autobús, de noche, con frío y con una derrota. Por eso, por todos los que estuvimos allí y por aquellos jugadores legendarios, el Real Madrid de hoy debe tomarse la revancha. Ningún jugador de la actual plantilla del club había nacido en 1981, por lo que ignoran lo que sucedió aquel día. Que se den una vuelta por la Asociación de Veteranos y pregunten a los Agustín, Sabido, García Navajas, Santillana, Del Bosque, Ángel o Camacho. O que llamen a Uli Stielike. O a Rafa García Cortés, al que seguramente muchos medios llamarán ahora para recordar aquella desgraciada jugada que le persigue desde hace treinta y siete años.

Una victoria del Madrid sobre el Liverpool haría desparecer de la piel de Rafa el estigma que se le grabó aquel día. Una victoria del Madrid borraría el sinsabor que aún perdura de aquella final, a pesar de que desde entonces el Real Madrid ha ganado las seis finales que ha disputado de la Copa de Europa.

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