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21 de octubre de 2018 21/10/18

Opinión

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Estrellas castigadas


  • 16 de noviembre
    de 2009
  • Aprende Del Deporte

En el último derbi entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, Guti acumuló su tercer partido sin ser convocado, y según como parece que van las cosas no va a ser el último. Raúl por su parte, el eterno capitán, al igual que el crack argentino Kun Agüero, empezaron el partido en el banquillo.

Detrás de estas ausencias puede haber muchas causas, algunas que intuyo y otras que seguro desconozco, pero desde luego todas ellas me dan pie a hablar del hecho de castigar a los jugadores importantes sin jugar.

Yo soy contrario a estas medidas, como soy contrario a las rotaciones por sistema: los grandes jugadores están para jugar y las rotaciones deben responder a la realidad de cada encuentro, y no a las suposiciones ideales que un entrenador se pueda hacer en su despacho. Sin duda, en baloncesto es mucho menos complicado que en futbol, ya que las reglas de juego son más abiertas en cuanto a cambios se refieren, y te dan pie a manejar los tiempos de juego de cada jugador según el devenir del partido.

Sentar a una estrella por castigo, que es distinto de sentarla para darle descanso (como ha sido el caso de este fin de semana de Xavi o Iniesta contra el Mallorca), ó porque su estado de forma sea lamentable, es malo para el equipo que no puede contar con su aportación, además de perder imagen frente al rival, es malo para el Club que ha invertido para obtener un rendimiento por ese jugador, deportivo y publicitario, y al mismo tiempo es malo para los espectadores que pagan por verles jugar.

Esta práctica del castigo era utilizada por la Universidades Norteamericanas, ahora desgraciadamente cada vez menos, con los jugadores jóvenes a los que les obligaban a que su trayectoria académica fuera positiva para poder jugar, medida importante para su propio desarrollo profesional y personal. Pero a nivel profesional las estrellas ya no son universitarios.

Creo que hay otras formas de solucionar un conflicto con un gran profesional más que relegarlo al banquillo. Apartarlo parece una solución fácil, pero no es buena porque en primer lugar atacamos el ego del jugador, factor muy delicado con este tipo de estrellas y en segundo lugar hacemos público un tema que debe ser privado, con lo que complicamos notablemente su solución.

Yo apuesto por el dialogo cara a cara, por dedicar tiempo a hablar con el jugador, para tratar de comprender cuales son los factores que le hacen comportarse de forma inadecuada. Detrás de un conflicto, de un bajo rendimiento, de una actitud desafiante, suele haber causas profesionales y no profesionales que lo provocan. Si no eres capaz de identificarlas y de actuar sobre ellas, no hay tiempo en el banquillo ni semanas fuera de la lista de convocados que lo solucione.

El dialogo es más efectivo que el látigo, trabajar la relación más útil que el castigo, pero desde luego estás soluciones llevan más tiempo, mayor habilidad en la gestión de personas y desde luego más implicación por parte del líder.

Por supuesto, respeto todas las medidas que utilizan los entrenadores para buscar soluciones a los problemas del rendimiento de sus jugadores, ya que cada maestrillo tiene su librillo. Mi reflexión sólo es una opinión y no una crítica. Lo que si tengo claro es que, “si las medidas que adoptemos no dan resultados, que las estrellas se rasquen el bolsillo, ¡Qué esto sí que les duele!

Lolo Sainz, ex seleccionador nacional de baloncesto


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