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19 de enero de 2017 19/01/17

La Premier League de los entrenadores extraordinarios

La Premier League de los entrenadores extraordinarios


  • 12 de agosto
    de 2016
  • David de la Peña

Jose Mourinho y Pep Guardiola


Los fracasos europeos de los equipos ingleses en las últimas temporadas ha puesto en duda la capacidad competitiva de una liga que cuenta con algunos de los mejores jugadores del mundo. La respuesta ha sido reforzar sus banquillos con entrenadores de la élite más selecta


La liga inglesa reinó en Europa en los primeros años del Siglo XXI. Liverpool, Manchester United y Chelsea levantaron la Liga de Campeones entre 2004 y 2012, aunque quizás lo más significativo fue que en ese lapso de tiempo hubo ocho clubes del país en la final de la competición, incluyendo el duelo local entre Chelsea y Manchester United del año 2008. Inglaterra, por méritos propios, se situaba en la cúspide del mundo del fútbol.

La Premier League no ha perdido su condición de referente a nivel mundial. Un torneo de campeón casi indescifrable, con una atmósfera única, y en el que el poderío económico de sus clubes permite atraer a un gran número de las estrellas más rutilantes del momento. Sin embargo, en las últimas cuatro temporadas el fracaso continental ha sido frecuente, y esa pérdida de competitividad ha obligado a realizar una importante apuesta por reforzar sus banquillos.

Mourinho vs Guardiola, segundo asalto en Manchester

El aterrizaje de Pep Guardiola en la Premier League es el argumento básico para apostar por esta teoría. El entrenador español se ganó la admiración del mundo del fútbol después de su trabajo en el Fútbol Club Barcelona, y aunque el hecho de no haber conseguido levantar la Copa de Europa en el Bayern de Múnich es utilizado por muchos para tildar su etapa en Alemania de fracaso, la realidad es que las tres Bundesligas ganadas de forma consecutiva y los excelentes registros conseguidos en el club bávaro son sin duda un gran argumento para señalar su paso por el Bayern como exitoso. En cualquier caso y para el que no quiera posicionarse al respecto, lo que queda claro es que los tres últimos años han sido un fantástico proceso en su evolución como entrenador, y una experiencia clave para afrontar el enorme reto que se presenta.

Guardiola, sobre su idea de juego para el Manchester City: “Lo que quiero es simple. Quiero recuperar el balón lo antes posible. Cuando tengamos la pelota, crearemos ocasiones. Así de simple.”

Pep Guardiola, entrenador del Manchester CityPorque el Manchester City está viviendo una etapa de crecimiento institucional que, a pesar de su enorme inversión, aún no le sitúa como uno de los grandes gigantes del fútbol mundial. La realidad es que en este momento y a pesar de contar con algunos de los jugadores más resolutivos del planeta, su escudo, camiseta y estadio no aportan un plus competitivo, como sí ocurre con Barcelona, Real Madrid, Bayern de Múnich o Juventus de Turín. Ahí estará la principal prueba para Guardiola: dar un salto cualitativo que ni Roberto Mancini ni Manuel Pellegrini -a pesar de que ambos consiguieran llevar la Premier League a las vitrinas del Etihad- lograron en el banquillo citizen.

Guardiola aprendió en Múnich que, sin Leo Messi, debía de adaptar sus ideas. Algunos principios fueron inamovibles, pero sin duda, algo que hay que rescatar de su paso por Alemania fue el hecho de saber adaptarse al lugar al que llegó, tanto a su cultura como a sus jugadores. Su Bayern acabó siendo un equipo que buscaba ataques verticales, desbordes en banda y centros al área. Arturo Vidal, Douglas Costa, Kinsgley Coman, Robert Lewandowski y Thomas Müller solían estar en las alineaciones, y dada la naturaleza de cada uno de ellos es sencillo explicar cómo acabó jugando su Bayern. El técnico de Sampedor tiró por tierra el estigma del tiqui-taca, y salió de Múnich sabiendo que para ganar debía de adaptar conceptos y conocer la cultura a la que llegaba.

Con ese aprendizaje en la mochila, cabe esperar que la aclimatación a Manchester sea más rápida. Algo que por otra parte será imprescindible, ya que llega a un torneo en el que hay un mayor número de candidatos al título, la principal diferencia que encontrará con respecto a su llegada a la Bundesliga. El primer escollo será que su innegociable premisa de una salida de balón elaborada se adapte a una plantilla sin grandes especialistas ni una buena formación táctica en ese aspecto. El club ha hecho una importante inversión en John Stones para paliar esa carencia, lo que sumado a la más que probable adaptación de futbolistas habituados a otros roles -como ocurrió con Alaba en Múnich-, le otorgará tiempo hasta que consiga asentar una estructura sólida para que sus primeros pases sean de calidad. Un proceso imprescindible para que Ilkay Gündogan, otra de las grandes incorporaciones del curso, encuentre su lugar como cerebro del equipo.

La que será primera preocupación para el entrenador será secundaria para una hinchada que anhela por encima de todo ver a su equipo volando en los metros finales, carga que arrastrará Pep durante toda su carrera en los banquillos después del éxito de su Barça. Conseguir la mejor versión de Agüero, ver cómo logra explotar todas las virtudes de Kevin de Bruyne, o sacar el máximo partido de la evolución de un Leroy Sané llamado a marcar una época en el balompié europeo son las primeras cuestiones a resolver en un ataque repleto de opciones de primerísimo nivel. El reto es mayúsculo, pero la capacidad de la plantilla que Guardiola tiene entre manos, también.

Jose Mourinho contra el fantasma de Sir Alex Ferguson

Al otro lado de la ciudad se encuentra la primera piedra en el camino de Pep en Inglaterra, donde se volverá a ver las caras con uno de sus grandes ‘enemigos’. Jose Mourinho ha firmado por un Manchester United que vive en una constante depresión desde la salida de Sir Alex Ferguson en 2013. Los diablos rojos, un club del estrato bajo del primer escalón del fútbol inglés hasta la década de los 90, pasó a ser no sólo la referencia nacional, sino también uno de los equipos más importantes de todo el panorama mundial. Hasta 1992, el Manchester United había ganado 7 veces el campeonato inglés. Desde entonces y hasta la salida del mítico preparador escocés, el equipo ha logrado 13 títulos de liga. Recuperar esa grandeza es el cometido del portugués, después de que ni David Moyes ni Louis van Gaal lograsen situar al club en el lugar al que su historia reciente obliga.Jose Mourinho, entrenador del Manchester United

Lo cierto es que se trata de una especialidad para el técnico de Setúbal. El Oporto llevaba sin ganar la liga cuatro años cuando en enero de 2002, Mourinho sustituyó Octávio Machado. Nada más llegar hizo la promesa de salir campeón la siguiente temporada, y no sólo cumplió el augurio, sino que doce meses después llevó la Copa de Europa a las vitrinas portistas por segunda vez en su historia. Un éxito que conquistó a Roman Abramovich, que confió en él para elevar el status de su ambicioso proyecto en el Chelsea. Tras su llegada, el equipo de Londres consiguió ganar dos veces la Premier League de forma consecutiva, cuando antes sólo contaba con un título, proveniente de la década de los 50.

El triplete logrado en un Inter de Milán que había levantado por última vez la Copa de Europa en 1965, la Liga de los récords en el Real Madrid en el curso 2011/2012 en plena dictadura de Leo Messi y Pep Guardiola y llevar de nuevo al club blanco a las semifinales de la Liga de Campeones después de seis temporadas consecutivas cayendo en los octavos de final, y regresar al Chelsea para darle una Premier League que llevaba cuatro temporadas sin levantar completan su brillante currículum. Se puede dudar de la capacidad de Mourinho de cara a asentar un proyecto de larga duración, pero no de su talento para revivir ‘muertos’. Tomando este argumento, es casi obligado esperar una reacción del Manchester United en la temporada 2016/2017.

Mourinho, nada más aterrizar en Old Trafford: “He trabajado en grandes clubes en el pasado, pero el Manchester United es otra dimensión.”

La pregunta a su llegada era si el nivel de su plantilla tenía el talento suficiente como para pelear la Premier League justo el año del desembarco de grandes entrenadores a la liga, lo que a priori debería de provocar un aumento de la competitividad del torneo. Mourinho, consciente de ello, ha decidido apostar por la contratación de dos de los futbolistas más resolutivos del mundo. Zlatan Ibrahimovic y Paul Pogba son indiscutiblemente dos de los grandes fichajes del verano y eso ha significado, desde el punto de vista institucional, dar un fuerte golpe encima de la mesa. Lo primero que ha conseguido el portugués es recordar a todo el mundo quién es el Manchester United.

En lo deportivo, el actual Ibra, ya con 34 años, no parece ser fichado para definir un sistema de juego en una Premier League de ritmo altísimo -como sí ocurrió en ‘su’ PSG ultradominante en la Ligue 1-, y Pogba hasta el momento no ha demostrado ser un centrocampista ‘de 90 minutos’ . Sin embargo hay pocos en el mundo capaces de ofrecer la jugada decisiva con tanta naturalidad. Mourinho, con ambos, ha ganado tiempo y capacidad de resolución. El sueco ya le dio a su nuevo equipo la Community Shield en los últimos minutos, y a buen seguro que el francés, hasta que encuentre su lugar en el sistema y crezca como futbolista, como mínimo también dará puntos por sí mismo.

Aún es pronto para analizar el camino que tomará el nuevo proyecto de Mou, pero no es un secreto que el técnico portugués gusta de un estilo en el que se dominen las transiciones veloces. En el ida y vuelta Pogba es un gigante, y el hecho de fichar a Mkitharyan -un jugador vertical y profundo- o Bailly -un defensa capaz de jugar con la línea muy adelantada y de gran potencia física- nos da pistas de hacia dónde pretende enfocar el portugués el sistema. Desde luego tendrá la posibilidad de ser complejo, porque Blind ayudará a poder diseñar una salida de pelota creativa e Ibra y Rooney a apostar por fases prolongadas de balón en campo rival, pero en líneas generales da la sensación de que estos red devils se manejarán bien en ritmos altos y encuentros con un elevado número de transiciones.

Antonio Conte, nuevo entrenador del Chelsea

Conte, el ingeniero de la nueva Juve para reanimar al Chelsea

El Chelsea también estrena entrenador, y aunque Antonio Conte no tiene el status de Mourinho o Guardiola, su trabajo en la Juventus y el excelente rendimiento de una selección italiana de escasísimo talento individual en la última Eurocopa obligan a seguir de cerca la evolución del conjunto londinense, que llega tras una más que decepcionante temporada. Los blues cuentan con una de las plantillas más poderosas del fútbol inglés, no tienen competición europea ante la que deban repartir sus esfuerzos, y llega un director de orquesta con criterio para organizar a sus futbolistas en función de sus cualidades. Al igual que ocurre con Guardiola, la experiencia de Conte en la Juventus resultará clave para ganar tiempo en una carrera que arrancará a toda velocidad.

Conte: “No tengo una idea preconcebida sobre qué sistema voy a utilizar. Lo importante es conocer a mis jugadores y después, potenciar sus puntos fuertes y ocultar sus debilidades.”

Cuando el técnico italiano llegó al banquillo de la Juventus en el verano de 2011, su bagaje como entrenador no era demasiado amplio. O al menos, no tanto como para haber merecido tomar las riendas de uno de los equipos más importantes del mundo. Sin embargo, su condición de antiguo ídolo de la afición y su tremendo liderazgo hicieron al club de la Fiat apostar por él en un momento en el que el Calciopoli aún hacía tambalear los cimientos de la entidad. El rotundo éxito, tras ganar tres veces la Serie A de forma consecutiva, y el haber logrado instalar al equipo en la cúspide del fútbol italiano, elevaron la categoría de Conte en el panorama internacional.

Antonio Conte, del ChelseaAntes de aquello, el entrenador pugliese había tenido como principales éxitos dos ascensos; uno con el Bari en 2009, y otro con el Siena en 2011. En ambos casos, la apuesta por un juego ofensivo, la utilización de dos delanteros y de un 4-2-4, definían una idea que trató de adaptar en la Juventus con escaso éxito. En el verano de su llegada a Turín firmaron extremos para potenciar ese sistema –Krasic o Elia, que fueron un fracaso- y en la reacción de Conte para adaptar el modelo a sus futbolistas estuvo el secreto de su gran éxito. El paso al 3-5-2, el establecimiento de la defensa BarzagliBonucciChiellini, y lograr que Pirlo, Marchisio y Arturo Vidal convivieran con armonía fue la clave de un equipo que a día de hoy no tiene rival en el país y que ya está instalado en la élite europea.

Esa adaptabilidad es el principal argumento para creer en que este Chelsea sea capaz de competir desde el primer día. Las piezas más resolutivas del equipo son Eden Hazard y Willian, de modo que, a pesar de que se esté repitiendo mucho la posible intención de adaptar su dibujo base en la Juventus y la selección italiana en Londres, es más lógico creer en un modelo de juego con extremos y transiciones veloces, que además ofrecerá un buen escenario a Diego Costa o Batshuayi, los nueves del equipo, más cómodos atacando espacios abiertos. El perfil de centrocampista heredado de la época de MourinhoOscar o Fàbregas a la cabeza- está realmente bien capacitado para activar atacantes explosivos y que sepan alejarse del balón para trazar movimientos de ruptura.

El fichaje de N’Golo Kanté abre el abanico de posibilidades. Su llegada permite soltar más jugadores en la fase ofensiva –Oscar, Fàbregas, Matic o los laterales podrán volar con más continuidad-, gracias a su capacidad para abarcar una ingente cantidad de metros cuando se trata de hacer coberturas. Con el francés en el campo el Chelsea no potenciará su capacidad asociativa, pero sí aumentará su número de robos, lo que en un principio debería de encajar bien en ese hipotético modelo de juego en el que los atacantes necesitan especialmente encontrar rivales abiertos. Evidentemente el equipo necesitará más matices para pelear el título, pero Conte tiene recursos en plantilla -la recuperación de Zouma para plantear encuentros con la línea defensiva muy arriba es un buen ejemplo- de sobra para conseguirlos.

Klopp y Wenger, ‘obligados’ a pelear la Premier League

En condiciones normales, tanto Arsenal como Liverpool deberían de ser los otros equipos que estén en la pelea por el título a final de temporada. Los reds parten con una pequeña ventaja con respecto a Manchester United, Manchester City y Chelsea, y es que Jürgen KloppJurgen Klopp, entrenador del Liverpool ya tiene casi una temporada de trabajo a sus espaldas, en la que a pesar de no haber alcanzado el objetivo de clasificarse para Liga de Campeones -de hecho el Liverpool no disputará competición europea-, ya tiene el bagaje de una final europea y un modelo de juego que sus jugadores conocen de primera mano.

Klopp, el día de su presentación como entrenador del Liverpool: “Tenemos que convertir a los incrédulos en creyentes.”

El Liverpool ya sabe a qué quiere jugar, y Klopp ha incorporado futbolistas para potencier la idea. La llegada de Sadio Mané perfila una delantera que con Firmino, Coutinho, él, más las opciones de Sturridge y Origi, presagia gacelas galopando por el césped de Anfield. Presión, contragolpe y muchísimo ritmo en el tercio final. El alemán logró el curso pasado mezclar tramos de bastante equilibrio en el robo y transición -con Emre Can, Henderson y Milner sumando cuando se trató de asfixiar al rival-, con ataques más elaborados, en los que Lallana, Coutinho y Firmino tejían buenas asociaciones por dentro, y Moreno y Clyne daban amplitud y profundidad en los carriles exteriores.

La pregunta, y por tanto un asterisco clave en cuanto a las posibilidades de éxito, será cómo conseguirá el técnico alemán crear una estructura defensiva solvente cuando la presión no funcione y deba de dar un paso atrás, en un equipo al que quizás le falten jugadores en su retaguardia de primera fila. La irregularidad de Mignolet o los problemas en la marca de sus laterales pueden marcar la diferencia en lo negativo. En cualquier caso, está claro que los reds han encontrado un director de orquesta que conecta con grada y vestuario y que tiene un plan de juego con el que su hinchada se sentirá identificada, y esa es una base bastante sólida sobre la que construir.

Arsène Wenger, en el ojo del huracán

En el Arsenal, sin embargo, las sensaciones a nivel de frescura son radicalmente opuestas. El largo periodo que lleva el club londinense sin ganar la Premier League ha provocado que la afición esté dividida, y los detractores de Arsène Wenger se enfrentan a sus defensores. No cabe duda de que la gestión del equipo ha sido muy positiva desde el punto de vista estructural. El club está saneado, tiene un nuevo e imponente estadio y participa de forma ininterrumpida en la Liga de Campeones desde hace dos décadas. Sin embargo, esto no es suficiente para unos aficionados que vivieron a finales de los 90 y comienzos del 2000 cómo su equipo era uno de los más poderosos del fútbol europeo.

Wenger: “En la temporada 2016/2017, la Premier League será como un pequeño campeonato del mundo de entrenadores.”

Tan cierto es que el ambiente en el Emirates Stadium está un poco viciado, como que la plantilla del Arsenal está capacitada para ganar la Premier League. En las últimas temporadas los gunners han conseguido incorporar cracks de primer nivel, una carencia que también se achacaba al preparador francés, que siempre se ha mostrado reacio a entrar en la rueda de traspasos multimillonaria llevada a cabo por sus rivales. La llegada el curso pasado de Petr Cech, y en los anteriores de Mesut Özil y Alexis Sánchez, ha sumado tres jugadores decisivos en varias posiciones clave, algo que parecía imprescindible para poder competir con sus adversarios. La incorporación de Xhaka -un pasador excelso desde la base de la jugada- potenciará además toda la calidad que tiene el equipo en la segunda línea. Cazorla, Ramsey, Wilshere u Özil lo agradecerán.

El segundo argumento a favor del Arsenal es un viraje hacia un modelo más pragmático, algo que también echaba en falta algún sector de la afición, que consideraba que el passing-game mostrado en la época reciente no garantizaba éxitos. El año pasado Wenger enseñó estructuras defensivas más sólidas, y la utilización de Coquelin y Elnenny le hizo no ser tan endeble frente a rivales con mucha calidad ofensiva. Además y quizás lo más importante, le permitió tener un segundo registro para según qué escenarios. Giroud y Welbeck serán los encargados de matar, y ahí está el principal interrogante teniendo en cuenta el arsenal ofensivo con el que cuentan sus rivales por el título. Si el preparador francés consigue captar la atención de un crack de primera fila para la posición de 9, las opciones de su equipo probablemente aumenten de forma considerable.

Arsene Wenger

Detrás de los ultrafavoritos y tras su brutal rendimiento la temporada pasada, hay que detenerse de forma obligatoria en el Leicester City de Claudio Ranieri y el Tottenham de Mauricio Pochettino. Ambos fueron con casi total seguridad los mejores entrenadores del curso en la Premier League, y como es lógico, los dos se mantienen en sus respectivos cargos, al frente de dos escuadras que no han cambiado demasiado.

Ranieri y Pochettino, en busca de otra proeza

Claudio Ranieri, entrenador del Liecester CityEl Leicester City afrontará el primer año después del milagro con la única -e importantísima, por otra parte- baja de N’Golo Kanté, aunque puede contentarse al ver cómo parece que Vardy y Mahrez, los dos futbolistas que marcaron la diferencia desde el punto de vista ofensivo, se mantienen en el equipo. La gran ventaja del campeón está en tener una de las estructuras tácticas más definidas de todo el campeonato ya antes de echar a rodar, y además la certeza de que la misma le llevó a un éxito histórico.

Es evidente, por tanto, que no veremos cambios drásticos en el Leicester. Ese 4-4-2 en el que priorizar las transiciones rápidas a campo rival es una fijación, y en el que Jamie Vardy, su delantero centro, es la pieza más valiosa desde el punto de vista táctico gracias a su enorme velocidad. Tan importante es que en la última línea haya futbolistas rápidos y profundos que la incorporación más significativa es la de Ahmed Musa, uno de los puntas más veloces del planeta.

Ranieri, sobre el milagro del Leicester City: “Nuestra historia da esperanzas a todos aquellos jóvenes a los que se les ha dicho que no son lo suficientemente buenos.”

El plan está claro pero dudar del Leicester es obligatorio, e incluso, justo. ¿Podrán de nuevo jugadores como Morgan o Huth rendir como primerísimos espadas? Es complicado. La otra cuestión la despejaremos tras ver el rendimiento de Namaplys Mendy. El ex del Niza llega para suplir a Kanté, quien con su capacidad de robo se hacía imprescindible para que el plan de contraataque fuese efectivo. Era una pieza completamente decisiva y su pérdida, un duro golpe para Ranieri. Es evidente que la plantilla del Leicester no da para exigir un nuevo milagro, pero si estas incógnitas se resuelven de forma positiva, sí como para que el equipo pueda nadar cerca de los grandes otra temporada.

El Tottenham de Pochettino, una de las propuestas más atractivas

La otra gran noticia desde el punto de vista colectivo en la temporada pasada estuvo en el excelso rendimiento del Mauricio Pochettino, entrenador del TottenhamTottenham de Mauricio Pochettino. La propuesta del técnico argentino resultó muy vistosa para el aficionado, y además sirvió para pelear casi hasta el último momento el título de liga, que se escapó en la jornada 36, después de que una genialidad de Hazard llevase el trofeo a Leicester. Cualquiera en White Hart Lane hubiese firmado tener opciones hasta el antepenúltimo partido.

El Tottenham mostró un sistema bastante fluido con balón y una idea defensiva muy activa sin él. La adaptación de Eric Dier a la posición de mediocentro fue sin duda uno de los grandes aciertos del técnico argentino. El internacional inglés había jugado en el pasado como lateral derecho o central, y sus buenos fundamentos en la salida de balón fueron decisivos en el buen funcionamiento del equipo. Con Moussa Dembelé a su lado, laterales –Walker y Rose– muy profundos, y Dele Alli, Eriksen, Lamela y Harry Kane rotando en posiciones interiores, el equipo enseñó un juego con pelota dinámico y alegre.

Pochettino, tras rechazar el banquillo de la selección argentina: “¿Por qué moverse del Tottenham si todos estamos contentos aquí? Podemos hacer grandes cosas.”

Los Spurs han conseguido mantener el bloque, y ese será su principal argumento, ya que en otras ocasiones -caso de Bale o Modric– ha tenido que ver cómo se le escapaban los cracks. Tendrá que lidiar, eso sí, con el hecho de competir también en la Liga de Campeones, y ahí estarán obligados a dar un paso adelante jugadores secundarios como Son HeungMin, Chadli, o un Vincent Janssen que llega procedente del AZ Alkmaar, donde dejó grandes cifras goleadoras, y que ahora tendrá la complicada tarea de hacer que Harry Kane no sea la única referencia anotadora del equipo. Tanto Leicester como Tottenham tienen varias plantillas por delante, pero también la ventaja de contar con un plan de juego rodado y muy bien ajustado a sus plantillas.

Más allá de ese hipotético ‘top 7’, las variantes se multiplican. El brutal contrato televisivo que tienen los clubes y la capacidad de gasto que ello conlleva permite que casi cualquier equipo que entre en una dinámica positiva cuente con posibilidades de dar la sorpresa. Quizás no tan mayúscula como la protagonizada por el Leicester el curso pasado, pero sí como para pelear por los puestos europeos y, por tanto, sacar de ellos a alguno de los favoritos.

Koeman, Bilic y Puel, entrenadores de la Premier League

El Leicester City, una inspiración para el resto

Uno de los proyectos que más interés suscita es el de Ronald Koeman en el Everton. Los toffees decidieron poner punto y final a la etapa de Roberto Martínez, y el holandés llega al banquillo después de haber rendido francamente bien en un Southampton que mostró conceptos muy interesantes. Una salida de balón bastante bien trabajada y un plan de juego que potenció de maravilla a sus hombres de ataque –Graziano Pellè y Sadio Manè crecieron muchísimo en las últimas temporadas- fueron aspectos a rescatar. El Everton se sitúa en un escalón superior a los Saints, y por tanto las expectativas con respecto a la labor del holandés son elevadas.

Koeman, sobre cómo jugará su Everton: “Quiero ganar y eso es lo más importante, pero Johan Cruyff es mi mayor influencia. Para mí es el mejor entrenador de la historia.”

La venta de Stones es sin duda un aspecto negativo, toda vez que en el Southampton vimos un equipo que combinaba bien envíos directos sobre Pellè con salidas más pulcras, y el nuevo jugador del Manchester City destaca en este último aspecto. Lukaku, Deulofeu, Mirallas o la inminente llegada de Bolasie deberían de marcar un estilo ofensivo en el que el desborde exterior y los envíos a espacios abiertos marquen la pauta. Precisamente, sacar lo mejor de Mirallas y Deulofeu será uno de los principales exámenes para el técnico holandés, después de la irregularidad mostrada por ambos la temporada pasada.

El West Ham de Slaven Bilic también podría ser situado en este escalón. El excelente rendimiento que demostró laSlaven Bilic, técnico del West Ham temporada pasada, en la que acabó en séptimo lugar, y el hecho de que no haya perdido jugadores importantes presentan el proyecto del club londinense como algo realmente atractivo. Además, los hammers estrenarán hogar -se mudan al Estadio Olímpico de Londres-, lo que significa un aliciente extraordinario para su hinchada, que aunque desde el punto de vista anímico echarán de menos Upton Park, vivirán los encuentros como local en un imponente escenario.

Bilic: “La Premier League es la NBA del mundo del fútbol.”

En lo deportivo, el West Ham mantiene a Payet o Lanzini, pero además ha sumado una rotación de categoría tras las incorporaciones de Sofiane Feghouli, Havard Nordtveit, Gokhan Töre, André Ayew o Jonathan Calleri. Todos válidos para potenciar una idea basada en la presión, un sistema defensivo muy físico y poderoso en el juego aéreo, y una enorme verticalidad en los últimos metros. El gran poder económico de la liga obliga a atinar con las incorporaciones y con ser cuidadoso con las salidas, y la sensación es que los de Bilic han sido bastante equilibrados en este sentido.

Southampton y Stoke City, por plantilla, deberían de pelear en esa mitad alta de la tabla. En el caso de los Saints, un verano más, deberán de vivir una importante reconstrucción, en la que esta vez también habrá un relevo en el banco, después de la salida de Ronald Koeman dirección Liverpool. El elegido ha sido Claude Puel, uno de los entrenadores revelación de la temporada pasada en Europa. Cierto que el técnico contaba ya con una importante experiencia en Francia, pero nadie esperaba que al frente del modesto Niza tuviese opciones de clasificarse para la Liga de Campeones hasta la última jornada del campeonato galo.

Puel: “La Premier League es el máximo nivel. El mayor reto para mi al llegar a Inglaterra es enfrentarme a los mejores entrenadores del mundo.”

El ex técnico de Lyon o Monaco tendrá que lidiar, eso sí, con ventas muy relevantes. Las salidas de Pellè y Sadio Mané obligan a modificar la estructura ofensiva, y ahí estará el principal reto, puesto que hablamos de los dos jugadores que marcaban la diferencia en el Southampton. Su Niza destacó por tener un excelente trato de balón, un sistema muy fluido y un ataque alegre y dañino comandado por Ben Arfa. La llegada de Höjberg probablemente esté enfocada en mejorar la capacidad asociativa de un equipo en el que, a falta de alguna llegada en la vanguardia, necesitará que alguien de un paso adelante en los últimos metros. Dusan Tadic, Shane Long o el recuperado Jay Rodríguez tendrán esa responsabilidad.

Mark Hughes, entrenador del Stoke CityEn Stoke-on-Trent ya se ha asentado el cambio de estilo que comenzó a llevarse a cabo con la salida de Tony Pulis. Mark Hughes apostó por jugadores de perfil más asociativo -la llegada este curso de Joe Allen refuerza la teoría-, y la idea de juego directo y defensa muy replegada ha pasado a mejor vida. El Stoke hizo el curso pasado una gran primera vuelta, y aunque el equipo cayó en la segunda mitad de la temporada, la sensación es que si el técnico galés consigue mantener por más tiempo los picos de forma de sus hombres de ataque, el equipo podría subir un escalón, porque calidad no falta en absoluto.

Esa línea de tres cuartos del Stoke, formada por Bojan, Shaqiri y Arnautovic. está sin duda capacitada para marcar la diferencia. Quizás el problema el año pasado fue que no consiguieron mantener continuidad, pero sus mejores momentos obligaban a pensar en cotas muy altas. Esta importante premisa -cierto que el banquillo se queda corto de sustitutos- y conseguir que Allen e Imbula convivan en la zona ancha, podrían marcar la diferencia para que el equipo consiga dar ese ansiado paso adelante.

Alan Pardew, entrenador del Crystal PalaceEl Crystal Palace de Alan Pardew sufrió más de lo esperado en la temporada pasada, sobre todo después de un gran arranque de curso. El técnico de Wimbledon decidió abandonar un Newcastle con mayor potencial económico y un mayor peso histórico en enero de 2015 para recalar en el club de su corazón, y tras un primer contacto realmente positivo y una segunda temporada más titubeante, ahora la hinchada espera algo más. La salida de Bolasie deja coja una delantera en la que Zaha o Townsend -recientemente incorporado, precisamente desde el Newcastle- deben de marcar la diferencia. Que Cabaye muestre todo su repertorio, por otra parte, será el gran reto de Pardew, ya que el francés es probablemente el futbolista con más nivel y status de toda la plantilla, por lo que si a final de temporada destacamos su rendimiento, probablemente diremos que el cuadro londinense ha tenido, como mínimo, tramos de buen juego.

Guidolin y Mazzarri, más cultura italiana tras el éxito de Ranieri

Otro equipo de Londres, el Watford, también vive un momento de evolución, y después de que el español Quique Sánchez Flores salvase al equipo con solvencia, los propietarios han decidido apostar por Walter Mazzarri para esta temporada. Quizás el éxito de Ranieri haya hecho apostar por técnicos como el ex del Nápoles o Guidolin -que está al frente del Swansea-, y para este curso veremos probablemente un Watford con una identidad de repliegue y contragolpe bastante definida. Mazzarri no suele negociar su 5-3-2, puntas con movilidad y capaces de atacar los espacios –Ighalo y Success pueden funcionar bien en su idea- y la duda radica en cómo encaja un entrenador al que le gusta meter mucha gente por detrás de la pelota en un fútbol sediento de ritmo y transiciones como el inglés. Los resultados dictarán sentencia.

Walter Mazzarri y Francesco Guidolin

Guidolin y su Swansea, por otra parte, son una incógnita, sobre todo después de presenciar los primeros meses del técnico italiano en tierras galesas. El ex de Unidese aterrizó en la Premier League el pasado mes de enero y logró el objetivo de la salvación, pero no cabe duda de que la plantilla está para algo más. El nuevo técnico intercambió la idea de Paloschi como punta con la opción de utilizar ‘falso 9’ –Gilfy Sigurdsson jugó mucho ahí- y parece que tras este mercado la plantilla podría llevar a utilizar un método más tradicional. Las llegadas de Fernando Llorente y Borja Bastón y el hecho de contar con gente con capacidad de desborde exterior como Jefferson Montero o Franck Tabanou hacen pensar en un Swansea bastante ‘británico’, con doble punta y que podría diferenciarse en una liga en el que, dado el perfil de entrenador que se está buscando, parece que va a tender a proyectos de naturaleza diferente.

Pulis, Moyes, y la apuesta por el método más tracicional

Tony Pulis, entrenador de West Bromwich AlbionEl que no dejará dudas en ese sentido será el West Bromwich Albion de Tony Pulis, al que veremos un modelo de juego basado en la idea habitual del técnico galés: mucha gente por detrás de la pelota, defensas con gran poderío aéreo arropados por un bloque que defiende cerca de su área –Jonny Evans, Jonas Olsson o Gareth McAuley son prácticamente insustituibles para su técnico-  y salidas en largo sobre su delantero centro –Salomón Rondón– más velocidad para salir con sus hombres de banda. Es complicado apostar en contra de un plan que ha demostrado ser muy efectivo en las últimas temporadas, pero es un hecho que el nivel global en los banquillos va a aumentar y quizás haya ciertos momentos en los que se necesite poder manejar más registros. Será un gran aliciente ver cómo funciona un equipo bastante arcaico en una liga, en principio, que tendrá estructuras más complejas.

El Sunderland es otro de los que tendrá que iniciar un proyecto desde cero. David Moyes, entrenador del SunderlandSu tramo final de temporada pasada fue soberbio, pero Sam Allardyce ha firmado como seleccionador inglés y en su banquillo se ha sentado un David Moyes que fracasó tanto en el Manchester United como en la Real Sociedad, justo después de una exitosa etapa con el Everton. En los black cats podrá recuperar un modelo de juego de repliegue y transiciones rápidas, sin tener que acoplar futbolistas excesivamente creativos al sistema. De hecho, Borini, Defoe y Khazri -tres de los hombres clave de la salvación- lucen en escenarios con planes de ataque directos y verticales, y además, tanto el italiano como el tunecino son realmente disciplinados para trabajar en defensa. Algo que sumando a gente con buenos conceptos defensivos como Khirchoff -que también ayudó a la mejoría en el sprint final del curso pasado- o Rodwell, puede provocar que el Sunderland de Moyes acabe siendo un rival incómodo.

Los ascendidos y el sorprendente Bournemouth podrían formar un último grupo. El equipo entrenado por Eddie Howie rompió todos los pronósticos la temporada pasada, después de mantenerse con una plantilla bastante más limitada que las de sus rivales, y eso obliga a que este curso haya que estar especialmente pendientes con su rendimiento. El Bournemouth se mostró como un equipo que supo estar bien organizado en defensa y que era capaz de dañar cuando salía a posiciones ofensivas. La baja de Matt Ritchie, dirección Newcastle, es problemática, y para sustituirle llega Jordon Ibe, quien junto a Max Gradel y Benik Afobe deberán de llevar el peso ofensivo.

Aitor Karanka, entrenador del Middlesbrough

Karanka, un alumno de Mourinho en busca de la gloria

Entre los recién llegados a la Premier League, llama muchísimo la atención el proyecto de Aitor Karanka en el Middlesbrough, cuyo mercado de fichajes obliga a seguir de cerca su rendimiento. Víctor Valdés o Álvaro Negredo son incorporaciones de un status superior al de un equipo que acaba de subir, y tendrán que adaptarse a un Boro que demostró en segunda una buena organización colectiva y gran capacidad para salir con velocidad al ataque, conceptos que el técnico vasco seguro absorbió de su etapa como segundo entrenador de Jose Mourinho.

Karanka: “Mourinho me enseñó que hay que decir las cosas a la cara y que ningún jugador es más importante que el equipo.”

El Middlesbrough ya estuvo a punto de lograr el ascenso en la temporada 2014/2015, pero se quedó a las puertas después de perder la final frente al Norwich City. El club confió en el técnico español, y después de un amago de dimisión a mitad de curso después de algunas diferencias con los jugadores, acabó firmando el ascenso directo en las últimas jornadas. Las llegadas de Fischer o del mediocentro defensivo De Roon demuestran también un gran tacto para peinar el mercado europeo, por lo que las expectativas son altas, teniendo en cuenta que para un recién ascendido el objetivo principal debería de ser la permanencia.

Hull City -que arranca la temporada sin entrenador después de las diferencias de Steve Bruce con la directiva y que harán a Mike Phelan sentarse de forma interina- y Burnley, con Sean Dyche en el banquillo -el mismo técnico que descendió a Championship hace dos años- cierran la Premier League 2016/2017. Los tigres no se han reforzado en exceso, y el nombre de Abel Hernández podría ser clave en el objetivo de permanencia. El Burnley, por su parte, vuelve a apostar por mantener el bloque, aunque la incorporación del islandés Gudmunsson podría suponer un salto de calidad en unos metros finales en los que Andre Gray o Sam Vokes tendrán la responsabilidad del gol.

Una temporada que eleva las expectativas de la Premier League a lo más alto, gracias a la inmensa cantidad de talento que ha sumado a sus banquillos, probablemente el único ingrediente que le faltaba a una competición en el que los jugadores de primera fila abundan, pero da la sensación de que no potenciados a su máxima capacidad. Pep Guardiola, Jose Mourinho, Jürgen Klopp, Antonio Conte, Arsène Wenger, Claudio Ranieri, Mauricio Pochettino… Inglaterra ha salido a buscar orden para sus estrellas, y antes de que arranque el curso es imposible defender un argumento contrario al que dice que, por fin, lo ha encontrado. El espectáculo está servido.

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