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17 de diciembre de 2018 17/12/18

General

Enésimo esperpento en el Vicente Calderón

El Atlético de Madrid vivió, de nuevo, una noche de bronca y que dejó claro que algo no funciona a orillas del Manzanares. La inmensa mayoría de la afición colchonera mira hacia el palco de Enrique Cerezo y, sobre todo, de Miguel Ángel Gil Marín. Los jugadores salen casi atemorizados a su propio estadio por […]


14 de diciembre de 2009 - Sportyou

El Atlético de Madrid vivió, de nuevo, una noche de bronca y que dejó claro que algo no funciona a orillas del Manzanares. La inmensa mayoría de la afición colchonera mira hacia el palco de Enrique Cerezo y, sobre todo, de Miguel Ángel Gil Marín. Los jugadores salen casi atemorizados a su propio estadio por la presión de realizar buenas actuaciones ante su público, y mientras, Quique Sánchez Flores mantiene el discurso de que no necesita ningún jugador, y que con esta plantilla puede sacar adelante al Atlético.

Sin embargo, las pruebas son otras. Al Atlético le pesan demasiado las actuaciones, cuanto menos, cuestionables de su defensa personalizada en Luis Amaranto Perea. El fantasma del descenso vuelve a sobrevolar el Vicente Calderón antes de viajar a la Peineta. La dirección deportiva tampoco ha dado muestras de movimiento alguno para este mercado de invierno. Suso García Pitarch, cada vez más cuestionado, sigue sin dar señales de vida.

Tras la derrota ante el Villarreal (un equipo que no pasa por sus mejores momentos, desde luego), el presidente Cerezo bajó al vestuario para analizar durante 45 minutos, con el cuerpo técnico y los jugadores, el nuevo traspié que vuelve a colocar al equipo a un solo punto de los puestos que abren la puerta del temido infierno.

¿Quién es el culpable de esta situación? ¿Cerezo y la familia Gil? ¿Los jugadores, que no saben luchar por los partidos? ¿El director deportivo?

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