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26 de mayo de 2019 26/05/19

Opinión

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En el adiós de Keylor Navas y Gareth Bale


  • 16 de mayo
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Parecen dos hechos inevitables. Al menos uno así lo será. Keylor Navas jugará el domingo su último partido como jugador del Real Madrid y lo haré en el estadio Santiago Bernabéu, despidiéndose así de una afición que lo ha idolatrado en todo el tiempo que estuvo defendiendo la portería del club blanco. Seguramente, el Madrid homenajeará al guardameta de las tres últimas Copas de Europa. Pero las despedidas de nombres y jugadores emblemáticos no se quedan en el costarricense. También parece que jugará su último partido Gareth Bale. Y digo parece, porque nadie del club ha dicho que el galés vaya a irse del Madrid. Por las señales que le envía Zinedine Zidane, parece que sí, pero a Bale le quedan tres años de contrato y su salida no parece sencilla.

De todos modos, a mí me gustaría hablar del Bale futbolista. Bale ha dado mucho al Real Madrid. Goles importantísimos, momentos únicos. Pero gracias al Madrid, Bale se va a llevar todo lo que ha conseguido en estas seis temporadas. En estas seis campañas, Bale ha ganado con el Real Madrid catorce títulos, repartidos de la siguiente manera: cuatro Champions League, una Liga, una Copa del Rey, cuatro Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa y una Supercopa de España.

Bale es un futbolista portentoso. Su potencia y velocidad, unidas a un golpeo prodigioso, le han convertido en uno de los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, en el Real Madrid ha exhibido todo eso con cuentagotas. Todo el mundo recordará a Bale por momentos determinados: su galopada por fuera de la línea de banda en Mestalla antes de marcar el gol del triunfo en la final de Copa de 2014 ante el FC Barcelona; o su gol en la prórroga de la final de la Champions ante el Atlético de Madrid en Lisboa en 2014; o el penalti del cojo en la final de 2016 en Milán ante el At. Madrid; o su chilena inolvidable en la final de la Champions de Kiev la temporada pasada. Instantes que todo madridista que se precie mantiene en su mente y en su retina.

Sin embargo, Bale nunca supo ganarse a la grada del Bernabéu. No trasmite cercanía el futbolista galés por lo que no consiguió conectar con el público. De Bale se le recordarán esos goles, pero también que no aprendió español en sus seis años, o que nunca se integró al modo de vida madrileño porque no salía a la calle, o un montón de tonterías más que se han escuchado a gente que no tiene ni idea de lo que sucede en un vestuario. Ya os digo yo que Bale habla español, como en su día lo habló David Beckham. Y si no lo habla es por su inseguridad. De lo que sí se le podrá reprochar es en no haber dado un paso adelante esta temporada. La marcha de Cristiano Ronaldo le permitía hacerlo, pero o no supo o no pudo. Condiciones tenía, pero nunca estuvo bien asesorado para conseguirlo.

Espero que Zidane le ponga contra el Betis. A pesar de todo, yo creo que Bale, un jugador que ha marcado ciento dos goles con la camiseta del Real Madrid en doscientos treinta y un partidos disputados, se merece el homenaje del estadio en donde mejor ha rendido. Y esto es un dato objetivo.

Que tanto Keylor como Bale, adonde vayan, tenga toda la suerte y el éxito que tuvieron en el Real Madrid. Se lo merecen.

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