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2 de agosto de 2020 2/08/20

General

El Zaragoza se aferra a la salvación

Un cabezazo a la salida de un córner dio la victoria al Zaragoza en su complicada visita al Espanyol, que recibió el segundo en el tiempo de descuento (0-2). El autor del tanto inicial, el central Da Silva, regaló tres puntos a su equipo que le permiten seguir teniendo esperanzas por conseguir la salvación, a […]


12 de febrero de 2012 - Sportyou

Un cabezazo a la salida de un córner dio la victoria al Zaragoza en su complicada visita al Espanyol, que recibió el segundo en el tiempo de descuento (0-2). El autor del tanto inicial, el central Da Silva, regaló tres puntos a su equipo que le permiten seguir teniendo esperanzas por conseguir la salvación, a pesar de la distancia que aún tienen que recortar. El conjunto maño, dirigido por Manolo Jiménez, cuajó un encuentro muy serio y aprovechó su poderío en el juego aéreo. En la primera mitad juntaron líneas, no dejaron progresar a los locales hasta tres cuartos, eliminando así sus ideas. Cuando tenían opción, trenzaban jugadas. Poco a poco, primando la solidez defensiva al espectáculo de ataque. Apoño fue el eje del centro del campo, a quien todos los jugadores visitantes buscaban para empezar la jugada.

El Espanyol no se encontró a sí mismo durante la primera mitad. Verdú, muy presionado, no generó lo que se le demanda mientras que Romaric estuvo ausente. Kalu Uche falló un mano a mano con Roberto. Coutinho, que estrelló un balón en el palo, lo intentaba constantemente pero su mejor versión apareció en los siguientes cuarenta y cinco minutos. Todo cambió en el segundo tiempo, pero se encontraron con el gol del Zaragoza al poco de empezar. El brasileño cedido por el Inter se convirtió en el protagonista del ataque españolista. Se abrió a banda, recibió y empezó a crear ocasiones. De la mano de Weiss cocinaron el peligro de los locales.

Los de Manolo Jiménez se echaron atrás con el gol a favor y empezaron a ver peligrar su victoria. Un disparo de Coutinho al larguero amenazó con el empate. El rebote lo mandó alto Verdú. Poco después, otra ocasión de Uche y una más de Romaric, que envió fuera en el área pequeña. Una y otra vez, el Espanyol estaba falto de puntería o se cruzaba con Roberto. En el tiempo Juan Carlos, que había entrado minutos antes, sentenció el partido para el Zaragoza regateando a Casilla, haciendo valer el tanto de su compañero Da Silva que puso la primera piedra.

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