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23 de septiembre de 2021 23/09/21

Opinión

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El talento hoy crece en España


  • 02 de agosto
    de 2011
  • Álvaro de Grado

Aunque Paco Alcácer no hubiese recogido ese milimétrico pase que le envió Rubén Pardo o no hubiera acertado al rematar el balón al fondo de la portería checa, los motivos para elogiar el trabajo de España seguirían vigentes. Porque más allá de marcar el gol en el momento oportuno o remontar dos tantos en la prórroga que te convierten en campeón de Europa Sub 19, el éxito de las categorías inferiores no sólo se mide por los títulos. Es curioso, siempre he escuchado que la juventud tiene que mirar en la experiencia para crecer, pero en el fútbol español se ha dado el paso inverso para triunfar.

Siempre ha presumido España de sus trofeos y resultados en categorías inferiores hasta que hace más de tres años que se dio el salto con la absoluta, la explosión de una generación que pedía a gritos el éxito. Se ha creado un círculo vicioso que comenzó con las victorias de los jóvenes, que hoy se conduce con el modelo y la confirmación de la vigente campeona de Europa y del mundo y que se nutre, nuevamente, volviendo al comienzo de la rueda, del talento que llega emergente desde abajo. Quién no ha imaginado a Rubén Pardo al lado de Xabi Alonso, a Sarabia haciendo una pared con Silva, a Sergi Gómez haciendo pareja con Piqué o a Alcácer goleando junto a Villa.

Y es que está claro que con talento todo es más fácil. Porque es eso, precisamente, lo que no deja de brotar del fútbol de España. Leía hace poco que el talento se considera un potencial, cualidad básica y necesaria para el desarrollo de un jugador que no alcanza la veintena de primaveras. Al fin y al cabo, es algo que se tiene o no se tiene, y ahora que la selección puede presumir de poseer la mejor mina de una aptitud, las victorias son la consecuencia lógica. Por suerte, el Europeo Sub 19 no ha propuesto ni confirmado un nuevo estilo de juego, tampoco el título nos ha dado argumentos que antes no conocíamos, sino que se ha convertido en el más claro ejemplo de que el principal factor que impulsa a España son unas cualidades que hoy tienen denominación propia.

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